lunes, 22 de junio de 2015

Caminos a explorar
Gustavo Esteva
L
os campesinos de los Andes peruanos conocían más de 400 señas que guiaban sus pasos en el cultivo de la chacra. Sabían qué tocaba hacer cuando aparecían ciertos insectos, un pájaro conocido cambiaba de comportamiento o el cielo de madrugada adquiría un tono peculiar… Ya sólo les quedan 200 señas, menos de la mitad, y muchas han dejado de ser confiables; se han vuelto irregulares e inciertas. Se pierde así, para siempre, una sabiduría milenaria de la que puede depender nuestra supervivencia.
Sabemos bien por qué. Por ejemplo, sabemos de muchos pájaros e insectos que desaparecen a causa de los agrotóxicos. Tomo esa frase, casi al azar, de las 192 páginas de la encíclica del papa Francisco Sobre el cuidado de la casa común. No es cortina de humo. No clama contra el pecado para disimular al pecador. No se reduce a poner el dedo sobre llagas conocidas para barrer urgencias del día bajo la alfombra paralizante de la etiqueta cambio climático. Es un esfuerzo comprometido de conmover con tanta emoción como argumentos para incitar a la acción.
El Papa apela ante todo a los creyentes de su Iglesia. Pero apela también, con sentido de urgencia, a todas las personas, creyentes o no. Y está encontrando eco. Alberto Acosta, el dirigente ecuatoriano, puso rápidamente en circulación un texto de Enrique Viale, el abogado ambientalista argentino, que introduce su selección de frases de la encíclica en los siguientes términos: “A pesar de ser ateo (o agnóstico, según el día) debo reconocer que es realmente impresionante la eco-encíclica del papa Francisco, Laudato si... deuda ecológica, comunitarismo, crítica fuerte al consumismo, al desarrollismo, a la tecnocracia, al mundo financiero…respeto por otros saberes y culturas, el rol de la mujer, hasta de la privatización de la naturaleza…reivindicación de las luchas sociales, de la ecología de saberes, la naturaleza como sujeto...” (http://goo.gl/GIvMNl ).
Los innumerables comentarios a la encíclica incluyen a Naciones Unidas y a Jeb Bush, católico converso, quien se apresuró a deslindarse de ella, declarando que no permitiría que sus obispos o su Papa dictaran su política. El título del comentario de Leonardo Boff recoge bien el sentido del documento: La carta magna de la ecología integral: grito de la Tierra/grito de los pobres(http://goo.gl/6gJQKS ). Está ahí un elemento central de la controversia que ya se desató: la estrecha relación que establece el Papa entre la destrucción ecológica y la justicia social.
La encíclica expresa un cambio sustancial en posturas tradicionales de la Iglesia católica y en general del establecimiento religioso y político. Una forma de mostrarlo es recordar unas frases de Iván Illich, que escribió hace poco más de 20 años, en un discurso para rendir homenaje a Jacques Ellul en Burdeos: “Mi iglesia denuncia a todo pulmón los preservativos que frustran el funcionamiento natural de un órgano, pero no puede considerar la frustración igualmente poderosa de otro, que se puede ver en la analogía entre condones y llantas. Al aplicar a ambos el concepto de la técnica de Ellul, para ver por tanto que los dos deben declararse contra natura (contra la naturaleza), mi iglesia podría tomar el liderazgo en la resistencia a Moloch –hasta llegar al martirio. Me avergüenza un papa que limita su fuerte condena de la perversión técnica a la privacía de la cama, pero se niega a predicar la aplicación de la ley natural a los Mercedes y a los jets” (http://goo.gl/fxT0wR ). No es el caso del papa Francisco. En su encíclica, por ejemplo, señala con toda claridad:No es propio de habitantes de este planeta vivir cada vez más inundados de cemento, asfalto, vidrio y metales, privados del contacto físico con la naturaleza.
Si bien el impacto de la encíclica ha sido grande, la controversia apenas empieza y falta mucho para que entablemos un auténtico diálogo. Falta mucho, sobre todo, para que podamos entrar al fondo del asunto y asumamos plenamente la consecuencias. Puede ser útil, para ese fin, echarle un ojo a ese texto de Illich y a otro que le hace pareja: aquel en que rinde homenaje a Leopold Kohr (http://goo.gl/tudFdg ). La encíclica denuncia simultáneamente la perversión de la técnica (Ellul) y la pérdida del sentido de la proporción (Kohr), como rasgos inherentes a la sociedad económica dominante, al capitalismo.
Además, suscribo la convocatoria de Francisco Toledo y del Frente por la Defensa del Cerro del Fortín para luchar contra la obra atroz fraguada por algunos hombres de negocios que posan como funcionarios públicos en el gobierno de Oaxaca. No defendemos solamente un cerro. Es un punto de flexión. Ha llegado la hora de detener a los bárbaros que destruyen cada día nuestra ciudad.

martes, 9 de junio de 2015

Elecciones 2015
Gran estreno de Morena
Elena Poniatowska
A
menos de tres años de su registro como partido político, ninguno ha tenido el éxito de Morena en las elecciones de ayer. Dos millones quinientos mil votos que constituyen 8 por ciento en la Cámara de Diputados la convierten en la cuarta fuerza política nacional. Ningún partido con tantos candidatos espléndidos en puestos de elección popular. Para Morena, las elecciones fueron un triunfo y demuestran que hombres y mujeres de muy alto nivel son tomados en cuenta en la política mexicana. Ahí están Francisco Pérez Arce economista y escritor; el filósofo Armando Bartra; Luciano Concheiro, el economista. El arquitecto David Cervantes y Tomás Pliego, el diseñador industrial; el dinámico Martí Batres, abogado y presidente de Morena; Raúl Jiménez, físico-matemático de gran prestigio; Héctor Vasconcelos, politólogo egresado de la Universidad de Harvard, quien terminó su campaña como solista dando un concierto de piano al aire libre en Polanco; Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros, economista con un posgrado en la Universidad de Yale. Jesús González Schmal, abogado con una trayectoria impecable. Alfonso Ramírez Cuéllar, historiador y antropólogo. Martha Pérez Bejarano, directora del DIF y secretaria de Desarrollo Social durante la administración de Alejandro Encinas; la politóloga Jenny Saltiel; Héctor Díaz Polanco, antropólogo y figura de enorme autoridad dentro del movimiento; la contadora Bertha Luján, cuya trayectoria impecable causa admiración como la causa Claudia Sheinbaum, licenciada en física, maestra y doctora en ingeniería energética; la historiadora Raquel Sosa; los hermanos Moctezuma Barragán, Pedro, economista y doctor en planeación y desarrollo por la Universidad de Liverpool, Inglaterra, y Pablo, politólogo y doctor en diseño en el área de estudios urbanos. Pedro Salmerón Sanginés, doctor en historia y extraordinario maestro del ITAM; Lorenzo Meyer, del Colegio de México; Paco Ignacio Taibo, el autor más leído pésele a quien le pese y la voz más escuchada en el Consejo Nacional de Morena; el valiente novelista Fabrizio Mejía Madrid, autor de varios best sellers; los poetas Enrique González Rojo y Hugo Gutiérrez Vega; el pintor Carlos Pellicer; Carlos Payán, primer director de La Jornada; la doctora en letras Raquel Serur; el columnista John M. Ackerman; Laura Esquivel, autora de la novela más vendida; las actrices Jesusa Rodríguez y Dolores Heredia; la cantautora Liliana Felipe; la publicista Chaneca Maldonado; Rosario Ibarra de Piedra, la enorme luchadora social; el ex procurador Bernardo Bátiz; Lilia Pérez Gay, infatigable defensora de derechos humanos, representante de Finlandia en México; los editorialistas Pedro Miguel y Jesús Ramírez Cuevas, personaje claves en la defensa de los derechos humanos y de los pueblos indígenas, y el no menos esencial, el caricaturista Rafael Barajas El Fisgón,que no sólo dibuja y pinta cotidianamente sino dicta cátedra, investiga, escribe y es uno de los grandes museógrafos de nuestro país.
También los mejores estudiosos de provincia están con Morena, según el colaborador de La Jornada, doctor Pedro Salmerón Sanginés del ITAM. Víctor Quintana, Víctor Orozco y Jesús Vargas Valdez en Chihuahua; Víctor Raúl Martínez en Oaxaca; Carlos Ruiz Guadalajara en San Luis Potosí; en Veracruz el mejor historiador veracruzano, Juan Ortiz Escamilla. Luisa Cortés, presidenta de Morena en Oaxaca.
En Guerrero resulta comprensible que los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa se pronunciaran por el abstencionismo, pero también allí la presencia de Morena fue relevante a través de Pablo Amílcar Sandoval Ballesteros.
En la UNAM, en la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, en la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, en la Universidad de Guanajuato los comités de Morena demostraron que sabían trabajar como también lo hicieron los muchachos delPoli. Patricia Ortiz Couturier es la secretaria de la nueva generación de universitarios y politécnicos de Morena. Imposible olvidar los miles de anónimos que se afilian cada día. También quienes han hecho política toda su vida, ocuparon cargos importantes y no tienen nada que esconder ahora se han integrado a Morena, así como hay muchos miembros de movimientos indígenas y campesinos.
En cuanto a no votar, me permito citar a José Woldenberg, él, que sí sabe de elecciones: No puedo entender que una minoría pretenda negarle a una mayoría la expresión de su voto.
Con tanta gente valiosa (muchos no mencionados por falta de memoria y de espacio) Morena –que ganó cinco delegaciones– resulta el gran vencedor a pesar de tanta difamación y se perfila como una opción muy valiosa para las elecciones de 2018.

jueves, 4 de junio de 2015

Baja en precio del acero y competencia desleal, las causas
AHMSA recortará a 4,500 empleados y anulará inversión por $3,900 millones
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Altos Hornos de México señaló que las investigaciones por competencia desleal que ha iniciado el gobierno federal son acertadas pero insuficientes por la lentitud con que se desarrollanFoto La Jornada
Miriam Posada García
 
Periódico La Jornada
Jueves 4 de junio de 2015, p. 31
Altos Hornos de México (AHMSA) anunció que recortará de su plantilla a 4 mil 500 empleados, suspenderá inversiones por 3 mil 900 millones de pesos y adelgazará 20 por ciento los programas de produccción ante ladrástica caída de los precios del acero, calculada en 40 por ciento en los pasados cinco meses, situación derivada de la competencia desleal que enfrenta la industria y factores internosque le restan competitividad a las siderúrgicas del país.
La empresa detalló que de forma gradual eliminará 4 mil 500 empleos directos, lo que representa 20 por ciento de su planta laboral; de los cuales, 700 son puestos de confianza y el resto se ubican en compañías contratistas de mantenimiento y servicios integrales. Advirtió que de ser necesario aplicará medidas adicionales, y aseguró que estos ajustes no afectarán el suministro a sus clientes.
Señaló que las investigacionesantidumping comenzadas por el gobierno federal son acertadas, pero insuficientes por la lentitud con la que se desarrollan.
Destacó que las importaciones anuales de acero llegan a 7 millones de toneladas en el caso de productos planos, buena parte de ellos en condiciones desleales por provenir de países que cuentan con subsidios de origen o han registrado fuertes devaluaciones, como Rusia; mientras la industria mexicana del acero se enfrenta a la competencia con arancel cero en todos sus productos y tiene mayores costos como los ambientales, que muchos de sus competidores no tienen.
Por separado, la Cámara Nacional de la Industria del Acero (Canacero) señaló que entre enero y abril de este año la producción del material en México fue de 6 millones de toneladas, lo que representa 6.6 por ciento menos que en el mismo periodo de 2014.
AHMSA refirió que entre enero y mayo de 2015 el precio del acero ha caído 40 por ciento, debido a las condiciones del mercado, la competencia desleal y la economía del país.
La empresa explicó al mercado de valores que la industria padece la sobrecapacidad siderúrgica global, lo que ha llevado a que los excedentes se comercialicen a precios dumping, pero en el caso de Méxio las empresas extranjeras aprovechan la apertura comercial mientras la industria nacional se deteriora y se ve limitada para exportar, bajo riesgo de ser acusada de prácticas ilegales como ya sucedió con empresas del ramo.
Entre 1994 y el año 2014 México ha realizado 29 investigaciones por prácticas de comercio desleal de productos siderúrgicos y manufacturas de acero, a solicitud de empresas como AHMSA, TAMSA, Ternium, Deacero, entre otras, y han sido contra países como Rusia, Brasil, Kasajistán, Bulgaria, Ucrania, China, Reino Unido, Rumania, España e incluso Estados Unidos.
Reflexiones sobre el boicot electoral
Octavio Rodríguez Araujo
B
ien dijo Luis Hernández Navarro en su artículo del martes pasado: “El fantasma de la violencia atraviesa las próximas elecciones, aun antes de que se efectúen. Muy poco habrá en ellas de ‘normalidad democrática’”.
Procesos electorales teñidos de violencia los hemos tenido en el pasado, y diría que peores que este 2015. Por ejemplo en 1929 los vasconcelistas fueron brutalmente reprimidos y algunos asesinados; en 1952 les ocurrió algo similar a los henriquistas; en 1988 varios colaboradores de Cárdenas fueron asesinados y también algunos cientos de perredistas a lo largo de ese sexenio. Eran los tiempos del partido único o casi único, cuando la oposición no era siquiera tolerada, que no fuera de la propia derecha gobernante o aliada del gobierno (como el PAN durante el gobierno de Salinas).
La oposición surge en un país por varias razones, la principal por inconformidad con quienes gobiernan, pero a veces también porque un grupo político (o empresarial) quiere el poder para sí mismo: son semejantes pero tienen diferencias, comúnmente de intereses. Sin embargo, una cosa es la inconformidad contra el gobierno y hasta con los diputados y senadores vigentes, y otra con el pueblo que con frecuencia dicen representar los líderes de varios movimientos sociales.
Hay mil maneras de expresar la inconformidad que pudiéramos llamar social de cara a las elecciones: abstenerse, votar nulo o por partidos distintos a los gobernantes en un municipio, un estado o la Federación. Empero, boicotear las elecciones en un distrito o sección electoral no es sólo muestra de inconformidad sino un delito electoral, además de impedir a otros ejercer su derecho ciudadano. Como delito electoral, de la ley general en materia de delitos electorales vigente, en su capítulo II, artículo 7, destacaría los siguientes (que se castigarán con 50 a 100 días de multa, y prisión de seis meses a tres años): realizar, por cualquier medio, actos que provoquen temor o intimidación en el electorado y que atenten contra la libertad del sufragio; presionar a otros, mediante violencia o amenaza, a abstenerse de votar durante la campaña electoral, el día de la jornada electoral o en los tres días previos a la misma; violar de cualquier manera el derecho del ciudadano a emitir su voto en secreto; impedir, sin causa legalmente justificada, la instalación de casillas electorales, y si quienes lo hagan están armados o portan objetos peligrosos, la pena aumentará hasta en una mitad, con independencia de las que correspondan por la comisión de otros delitos. Según lo que vemos y leemos en los periódicos, varios de estos delitos se están cometiendo, sin que se sancione a sus ejecutores o a sus líderes. El problema, como lo veo, es más que legal: impedir el voto a los conciudadanos es equivalente, guardando las debidas proporciones, a negarles escuela y agua a los protestantes por decisión de los católicos, como ocurrió en Zinacantán, Chiapas, en 2004. Es decir, falta de respeto a los disidentes o, en el caso que nos ocupa, a quienes sí quieren acudir a las urnas y elegir a sus representantes.
Lo que estamos viviendo, y no sólo en tiempos electorales, es violencia, y ésta, a mi manera de ver, la han provocado los gobiernos, igual el federal que el estatal o el municipal, según el caso. La violencia en Oaxaca de los últimos años la inició Ulises Ruiz contra la sección 22 del SNTE, pero entonces sus miembros, muchos de ellos de la CNTE, llamaron a votar por el PRD, concretamente por López Obrador. Ahora no quieren votar por ningún partido, y están en su derecho, pero no tienen argumento legal, sino al contrario, para llamar al boicot de las elecciones en sus zonas de influencia. Aunque el gobierno los tolere y suspenda indefinidamente su evaluación como profesores, están actuando en violación a la ley citada. Con esta actitud no van a invalidar las elecciones, pues millones de mexicanos votarán el 7 de junio, pero sí han logrado poner en evidencia que el gobierno federal (y el de Oaxaca) no saben qué hacer. Incompetencia, diría, muy propia de los gobiernos que ejercen el poder de manera errática e improvisada y al margen de sus propias leyes (algo así como te dejo violar la ley si yo también puedo hacerlo).
En Guerrero y en Michoacán ocurre algo semejante al fenómeno oaxaqueño y, curiosamente, los protagonistas de los llamados al boicot son de la misma CNTE y de organizaciones políticas (partidos, se llaman) que, si bien en el pasado participaron en elecciones, ahora descubrieron que éstas no sirven para nada y llaman, más que a la abstención o al voto nulo, a boicotear el proceso. El leninismo que aprendieron cuando eran jóvenes se les olvidó de repente cuando nadie les ofreció candidaturas.
¿Protestan contra el gobierno? Cual­quiera que sepa aritmética y obtener porcentajes mediante una regla de tres, puede concluir que boicotear las elecciones en pequeños poblados, al margen de que sea delito electoral (que para mí es irrelevante), no está impidiendo que unos partidos y unos candidatos triunfen sobre sus opositores y que, por lo mismo, sean gobernantes (estatales o municipales) o legisladores (federales o locales). Una cosa es que Luis Echeverría dijera (cuando era candidato) que prefería un voto en contra que una abstención, y otra que ésta sea la divisa de los actuales gobiernos. Antes, como incluso lo hicieron dictadores como Porfirio Díaz en México o Somoza en Nicaragua, se hacían elecciones para legitimar sus gobiernos; ahora, para los tecnócratas, esto no importa; lo que les interesa no es la legitimidad de sus gobiernos sino mantenerse en el poder, y saben, porque ellos sí estudiaron aritmética y estadística, que con un voto sobre sus contrincantes ganan y que el partido es lo de menos, siempre y cuando no sea de oposición al régimen que representan y defienden.
A ellos (a los tecnócratas neoliberales y a la derecha en conjunto) les conviene que haya elecciones, pero también a los opositores (como lo ha señalado López Obrador). El boicot a las elecciones, en cambio, sólo tendría sentido si fuera, más que generalizado, masivo y mayoritario, que no es el caso, ni será, pues no todo mundo se identifica con la CNTE (ni siquiera toda la CNTE) y afines. Son importantes como movimiento, pero distan mucho de ser mayoritarios.
La educación y la crisis nacional
Soledad Loaeza
L
as imágenes de adolescentes ociosos, las filas de desempleados; la expansión del mercado informal; la emigración a Estados Unidos; el tratamiento con frecuencia brutal por parte de la policía de los migrantes centroamericanos, y más en general, la violación de los derechos humanos, que parece haber adquirido entre nosotros carta de naturalización, nos lleva a preguntarnos, ¿cómo llegamos a este clima de agresividad que sólo puede existir en un mundo carente de razón y de palabra? ¿Dónde se quedaron las escuelas y los maestros que tenían que haber educado a estas generaciones de mexicanos que no cuentan con la red de protección que proporciona la educación, o que desconocen las reglas básicas de civismo? Sospecho que muchos de ellos nacieron y crecieron en los años de crisis económica, de políticas de austeridad y de recortes al gasto público, de medidas que devastaron el sector educativo. Si a éstas les sumamos los costos de las alianzas entre dirigencias sindicales y líderes partidistas, obtendremos una respuesta a nuestra pregunta acerca de la educación nacional, que poco tiene que ver con educación.
La educación ha sido históricamente la gran esperanza de las sociedades que aspiran al cambio y al mejoramiento del nivel de vida de los ciudadanos. La fortaleza de una nación, sus perspectivas de superación, el desarrollo de su potencial, dependen de la escuela y de los maestros. Para muchos mexicanos la educación sigue siendo una vía privilegiada, y tal vez la única, de movilidad social. Por esas mismas razones, la falta de educación, la miseria de la escuela, la indiferencia o la incompetencia de los maestros, pueden ser la causa de graves derrotas y onerosos fracasos de dimensiones nacionales. Si esto es así, entonces la próxima vez que nos preguntemos cuál es el origen de nuestros males tendríamos que discutir hasta qué punto el desplome de la calidad de la educación primaria y de la educación media, que parece haber dejado a nuestros niños a la mitad del camino, ha contribuido a la crisis nacional que se ha apoderado de estos tiempos. Según Silvia Schmelkes, presidenta del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), uno de cada tres muchachos de 15 años no asiste a la escuela, y la quinta parte de los jóvenes de entre 18 y 24 años no terminó la secundaria.
Hasta la década de los 60 la educación fue un tema prioritario para el gobierno, y un punto de coincidencia con los padres de familia. Los gobiernos del periodo 1958-1970 hicieron un esfuerzo notable por responder a las demandas educativas de una población en plena explosión demográfica. Sin embargo, en las décadas siguientes algo ocurrió, probablemente la estratificación social y los tropiezos de la economía, que sustrajeron el tema de la agenda pública, si no de palabra, sí de hecho. Quiza sería más exacto decir que la preocupación porque los mexicanos adquirieran conocimientos y se educaran fue víctima de los compromisos de una élite política determinada a mantenerse en el poder a cuaquier precio. De manera que la educación perdió importancia en sí misma, y se convirtió en un vehículo del interés de grupo y del sectarismo político, para terminar presa de la lucha por el poder. De ahí la confusión que ahora reina en el sector entre los objetivos gremiales del magisterio, los objetivos políticos de un segmento de maestros militantes y los objetivos de los escolares y de los padres de familia que miran impotentes cómo se diluyen sus expectativas y su esfuerzo por dar a sus hijos una buena educación, que es su único legado verdadero.
De estos tres sectores interesados, los maestros militantes son los que más se han alejado de los objetivos de la educación y de su propia función magisterial, sobre todo ahora que pretenden bloquear las elecciones del próximo domingo en nombre de una representación nacional que han asumido sin más fundamento que su voluntad. Los maestros militantes se han propuesto usurpar las funciones del Poder Legislativo, y han contado con la mansa aquiescencia del Poder Ejecutivo, que parece creer ingenuamente que los costos de la rendición son bajos.
Los conocimientos que los niños y los jóvenes adquieren en la escuela son una promesa de redención social y de liberación mental que no sustituyen la televisión, Internet o las redes sociales, ahora tan socorridos y poderosos. Es decir, reconozco la importancia crucial del maestro como agente transmisor de conocimiento y de valores sociales, pero también como formador de actitudes políticas. Por esa misma razón, porque los maestros desempeñan un papel central en la formación de los mexicanos de mañana, encuentro inaceptables las posturas intransigentes y el comportamiento de los afiliados a la CNTE que en los últimos días han recurrido a repetidos actos de violencia para defender lo que consideran sus derechos. Tampoco es claro su proyecto político, sólo sabemos que repudian los procesos electorales y tratan de imponerse por la fuerza al resto de la sociedad, y nada de esto es un buen augurio para el futuro de la democracia.
Tal vez podemos derivar un beneficio de las lecciones de la CNTE. Por ejemplo, el reconocimiento de que la educación es responsabilidad de todos. Creo que uno de los pecados capitales de las élites mexicanas ha sido desentenderse de la educación pública, tal vez porque la vieron como un asunto de clases populares que no les competía; e imprimir a la educación privada un sello de privilegio y distinción social que la vació de contenido. Hoy es apenas un poco más que un símbolo de status. En todo caso, el efecto de estos dos tipos de actitudes fue el mismo: el colapso de la calidad de la educación, tan pronunciado que la diferencia de entre las escuelas públicas y la mayoría de las escuelas privadas es apenas discernible.
En las experiencias revolucionarias los maestros eran los responsables de la creación del hombre nuevo que habría de encarnar las virtudes de un mundo libre de las ataduras de la ignorancia y de las tinieblas de la superstición y del prejuicio. La revolución quedó atrás, no así la obligación de formar a la mujer y al hombre nuevos, que es una de las mayores deudas de cada uno de nosotros con la sociedad.
Navegaciones
 En defensa del bla, bla, bla
Pedro Miguel
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D
e seguro ya lo saben, pero igual les platico: a quienes tenemos el lenguaje como materia prima de nuestra chamba nos resulta muy graciosa esa contraposición infundada que establecen algunos entre acción y palabra, entre discurso y praxis, como si el hablar no fuera parte del hacer, como si la formulación verbal o escrita no fuera, en sí misma, acción concreta.
Se suelen usar las expresiones bla, bla, bla o palabrería para referirse a un discurso mentiroso, y algunos se apegan a la creencia rústica de que la comunicación, por sí misma, no sirve para nada.
Malas noticias para ellos: resulta que La Ilíada, el Ágora de los griegos, la Declaración de Independencia, el Manifiesto del Partido Comunista, el decreto de la expropiación petrolera de 1938 o el famoso discurso de Martin Luther King de 1963 en Washington (“ I have a dream...”) son, en rigor, 100 por ciento palabrería; que la civilización es un edificio de palabras y que el bla, bla, bla, oral o escrito, es el único componente tangible de la filosofía, la historia, el periodismo y la poesía, y el elemento predominante en la política, el conocimiento científico, la religión, la sicología y la enseñanza, entre otras.
Al margen del espinoso tema de la capacidad lingüística del resto de los animales, ocurre que los humanos somos bichos eminentemente verbales y que hemos llevado el lenguaje a niveles de complejidad en los que no hay delfines ni abejas ni perros. Es más: en buena medida la construcción del lenguaje es indistinguible de la construcción de la especie misma, o sea que los humanos nos hicimos a nosotros mismos a punta de articular, forjar palabras, fabricar vínculos entre ellas, hacer que rimaran o que dijeran dos cosas distintas al mismo tiempo y, en un tiempo muy posterior, plasmarlas en garabatos que nos dieron una portentosa memoria extendida y compartida. Si hablando nos hicimos, hablar es hacer. Pero como nos sentimos muy poquita cosa y somos seres con un marcado complejo de inferioridad, el evangelista Juan, en nombre de todos nosotros, le cedió al Altísimo la patente del invento:
En el principio ya existía la Palabra. La Palabra estaba con Dios, y Dios mismo era la Palabra. Por ella fueron hechas todas las cosas. Sin ella nada fue hecho de lo que ha sido hecho. En ella estaba la vida, y la vida era la luz de la humanidad.
Vistas así las cosas, resultan un poquito injustas esas expresiones de uso generalizado que desdeñan la palabrería, a los hablantines y el bla, bla, bla. Porque es con palabras que los humanos adquirimos identidad al nacer, aprendemos cosas útiles y cosas tontas en la escuela, establecemos relaciones de amor y relaciones de odio, damos carne a la amistad, nos reclutamos en un trabajo, nos destituimos, congregamos y disgregamos, perdemos el tiempo y vamos poquito a poco comprendiendo el universo. El devaluado bla, bla, bla construye alianzas, desencadena hostilidades, erige templos, socava los cimientos de poderosos imperios y también permite, desde luego, urdir y consumar vergonzosos fraudes.
Luego, conforme el sector de los servicios va cobrando importancia por sobre la extracción, la agricultura y la industria, más y más gente abandona las actividades físicas para concentrarse en tareas en las que el verbo (o la labia) ocupan el lugar fundamental. Es el caso de una conductora radial, un guía de turistas, una organizadora de eventos, un sicólogo, una profesora de cualquier nivel educativo, un cura o una trabajadora social: hablando trabajan y trabajan con su hablar.
Esos que desprecian el bla, bla, bla como si fuera oropel, cosa accesoria, frivolidad inconsecuente (es decir, sin consecuencias), harían bien en recordar las circunstancias en las que cuatro palabras les hicieron pedazos la existencia: ya no te quiero; o bien, cómo les cambió la vida con escuchar sólo dos: fuiste aceptado; o cómo babearon con los primeros da-da-da de sus bebés, que ni siquiera eran palabras; cómo la persona creyente recibió el bálsamo de un Dios te bendiga o de un “ as-salaam aleikum” y cómo el espíritu encuentra descanso y sosiego tras proferir un sonoro ¡chinga a tu madre!
Pues sí: el devaluado bla, bla, bla construye alianzas, desencadena hostilidades, erige templos, socava los cimientos de poderosos imperios y también permite, desde luego, urdir vergonzosos fraudes. Pero se le desdeña en el ámbito de la política mal hecha y mal entendida, de derecha y de izquierda, de la base de la pirámide lo mismo que de sus puntas soberbias. Los poderosos miran con desdén a quienes para enfrentarlos no tienen más que la palabra. En el lado opuesto hay radicalismos y hasta pasiones por el gatillo que realmente creen a pie juntillas en la supuesta contraposición entre acción y palabra, y olvidan que todo conflicto bélico se desencadena con una decisión verbal y termina en las palabras me rindo pronunciadas por uno de los bandos, o bien en el rencauzamiento de las hostilidades al tablero de los vocablos: la negociación.
Recuerdo ahora un intercambio que tuve hace algunos años con Pablo King, a propósito de no sé qué, cuando ambos estábamos lejos de transitar de la blogosfera a las redes sociales. Escribió él:
¿Sí basta con decir quién es culpable
y apuntar con la pluma contundente?
¿señalar la verdad, es suficiente?
¿y raspar la mirada en lo observable,
a sabiendas que nunca ese enemigo
recibirá su enérgico castigo?
Y mi respuesta fue:
Es potestad que el ser humano labra
–o será que lo quiso el cromosoma–
la de encontrar poder en la palabra
y un arma reluciente en el idioma.
Empiezo, pues, por algo: llanamente
designar por su nombre al delincuente,
que si con el lenguaje lo fustigo,
eso ya es un enérgico castigo.
Antes que de barro o de maíz o de trigo o de arroz estamos hechos de palabras y de signos. Además, somos también bichos simbólicos, pues, como bien debió saberlo Constantino, quien encontró en el Crismón un medio formidable para espolear a sus tropas cuando éstas estaban a punto de darse en la madre contra las de Majencio en el Puente Milvio. In hoc signo vinces (con este signo vencerás), se dice que le dijo un letrero en el cielo, aunque algunos tenemos por cierto que Dios es analfabeto, que por eso no pudo redactar de puño y letra ninguna de las escrituras que en el mundo han sido, y que hubo de dictarlas a mortales avezados en el oficio de atrapar los sonidos en símbolos.
Tal vez ocurra simplemente, al igual que con la estrella de David, la cruz, la luna musulmana, la cocarda tricolor, la bandera nacional y la hoz y el martillo, que depositamos en las cuentas de tales símbolos una reserva de fuerza y determinación para retirarla cuando se ofrezca.
Menos que bla, bla, bla es el tache, o la equis, o la cruz de San Andrés con la que los pueblos decididos tachan masivamente un símbolo en una boleta y se deshacen de dictaduras cruentas y oligarquías odiosas y corruptas, como hicieron en su momento los chilenos en 1988, los bolivianos en 2005, los ecuatorianos en 2006 y los griegos a principios de este año. Lo que ha ocurrido después no se parece en nada al Paraíso pero ha sido, al menos, como contar con un mapa (otro instrumento poderoso) de la salida del Infierno.
Somos bichos verbales y simbólicos. Quienes lo ignoran o pretenden ignorarlo se ven obligados a usar palabras para descalificar la palabrería. Quienes responden a ella a punta de garrotazos o de balas no son simbólicos ni verbales, sino lagartos o micos encarnados en organismo humano. En todo caso, la próxima vez que los acusen de ser puro bla, bla, bla, tengan claro que el adversario está pateando el tablero y que en realidad no quiere hablar, así que no vacilen en responder con otra pequeña ráfaga de monosílabos:
—Je, je, je.
Twitter: @Navegaciones
México SA
Remesas y motor social
Empresarios, ni de lejos
Caen divisas petroleras
Carlos Fernández-Vega
L
os autodenominadosdirigentes de esta República de discursos,reformas ymodernizaciones fallidas deben rendir tributo a quienes el propio modelo económico que defienden a capa y espada (el camino correcto, cacareado de Miguel de la Madrid a Enrique Peña Nieto) expulsó de su tierra, porque a estas alturas el ingreso por remesas de la paisanada supera al obtenido por la exportación de petróleo (no se consideran las narco divisas, que no son pocas).
Tantos trabajadores expulsaron y tanto se deterioraron los gobernantes y su modelo económico, que en los primeros cuatro meses de 2015 el ingreso por remesas superó en alrededor de 12 por ciento al captado por la venta externa de oro negro (el cual, gracias a la reforma energética, ahora será compartido con el capital privado nacional y foráneo).
Como siempre, el siempre atinado inquilino de Los Pinos erró el tiro al asegurar que “son nuestros empresarios los motores del desarrollo económico y social de México, porque si no fuera por (sus) inversiones (…) no estaríamos generando esta dinámica económica que deseamos tenga el país, porque es el detonante del desarrollo social y del bienestar que queremos para las familias mexicanas… (Son el) motor del desarrollo económico y social de México, por ser hombres que arriesgan sus inversiones en favor de generar prosperidad para la nación”. Y se quedó tan tranquilo.
Pues bien, un punto útil para el análisis es que en el transcurso del siglo XXI y sin restricción alguna los motorizados empresarios hanexportado capitales (léase invertido fuera de las fronteras nacionales) más de 272 mil millones de dólares (alrededor de 25 por ciento del producto interno bruto, PIB, a precios actuales), y contando, con uncrecimiento económico de 2 por ciento como promedio anual, lo que no precisamente fortalece el discurso oficial de que arriesgan sus utilidades para la prosperidad de la nación, de donde han obtenido todo el dinero que han sacado.
Del otro lado, y en el mismo periodo, los millones de expulsados de su tierra han inyectado a la economía mexicana más de 280 mil millones de dólares (de igual forma cerca de 25 por ciento del PIB), con todo y que el gobierno, los empresarios motorizados y el modelo económico los obligaron –precisamente por falta de oportunidades, ausencia de prosperidad en su país de origen y desconchinflada dinámica económica– a dejar su tierra natal para buscar la vida fuera de sus fronteras. Por si fuera poco, gobierno, empresarios y modelito económico armaron otro jugoso negocio basado en la precariedad de esos mismos expulsados, es decir, el trasiego electrónico de remesas y las exorbitantes comisiones que cobran.
Así, en lugar de fungir como animado vocero oficial de las actividades empresariales, por intrascendentes que éstas sean (como en el reciente caso de la inauguración de un centro comercial), el inquilino de Los Pinos tendría que poner manos a la obra para mejorar las condiciones laborales y sociales de la paisanada en el vecino del norte, evitar la expulsión de mexicanos de su propia tierra por razones económicas y mejorar sustantivamente el entorno casero (no el de la casa blanca) para quienes aquí permanecen, pues los empresarios (y con esa lógica se mueven) buscan utilidades, mejor mientras más abultadas, y no en convertirse enmotores de causas que ni lejanamente les interesan.
Sólo hay que imaginar a los zares de la minería Germán Larrea (el de Pasta de Conchos), Alberto Bailleres y Alonso Ancira, más Carlos Slim, Emilio Azcárraga, Ricardo Salinas Pliego, Roberto Hernández, la viuda de Eugenio Garza Lagüera y demás multimillonarios marca Forbes, o de plano los dueños de Higa o OHLarriesgando sus utilidades para la prosperidad de la nación. Ni Walt Disney, pues.
Pero bueno, de acuerdo con el grupo financiero BBVA-Bancomer (un conglomerado financiero que sin duda alguna también arriesga sus utilidades para la prosperidad de la nación, las remesas enviadas por los trabajadores mexicanos que laboran en Estados Unidos se convirtieron en la principal fuente de divisas para el país, al superar los flujos de inversión extranjera directa. Ese flujo de divisas seguirá creciendo este año y los subsiguientes (La Jornada, Roberto González Amador).
Esa misma fuente detalla que “en promedio, el ingreso de inversión extranjera directa es de entre 20 mil millones y 22 mil millones de dólares al año, y para 2015 se anticipa que las remesas que reciban las familias mexicanas alcancen los 25 mil millones de dólares. No es bueno ni malo en sí mismo que el país reciba más divisas por remesas que por inversión extranjera directa… Es una radiografía”. Y entre enero y abril de 2015 el saldo acumulado por remesas fue de 7 mil 735.8 millones de dólares.
En cambio, tanto exprimieron a la gallina de los huevos de oro negro, que en el primer cuatrimestre de 2015 el ingreso por exportación de crudo a duras penas llegó a 6 mil 679 millones de dólares, contra casi 13 mil millones en igual periodo de 2014, una caída de 48.23 por ciento (equivalente a una diferencia negativa de 6 mil 237 millones de billetes verdes). Y el mayor agujero financiero se registró en el mercado tradicional para ese producto mexicano, es decir, Estados Unidos, país al que se le facturaron 5 mil millones de dólares menos entre una fecha y otra (54.4 por ciento de diferencia).
Entonces, a la vuelta de los años, y tras cientos de reformas, mejoríasy “modernizaciones, más millones de discursos, en realidad uno de los grandes motores sociales del país ni lejanamente es el del gobierno y sus prósperos empresarios, sino el de los propios expulsados de su tierra, quienes lo mantienen aceitado y en funcionamiento.
Las rebanadas del pastel
Un gran abrazo al querido Carlos Payán, quien ayer recibió el Premio a la Libertad Expresión en Iberoamérica, otorgado por Casa América Catalunya.Sé que la libertad de expresión es de quien la trabaja, como la tierra que soñó Zapata, dijo el galardonado y, como bien condensó Armando G. Tejeda, corresponsal jornalero en España, ofreció una clase magistral de historia y periodismo; recordó los difíciles años fundacionales de La Jornada, en los que trabajó codo con codo con personajes cruciales en la historia del pensamiento crítico y el compromiso por la defensa de los derechos humanos en México, como García Márquez, Saramago, Toledo, Tamayo, Carmen Lira y todos los periodistas que contribuyeron con su trabajo a crear un periódico que este año cumple su trigésimo primer aniversario. Felicidades a él y a la casa. ¡Salud!, y muchos más.
Twitter: @cafevega