martes, 13 de mayo de 2014

Mireles en la mira
Pedro Miguel
E
n Michoacán el régimen ha escogido sus fichas entre quienes, por candidez o conveniencia, o por una mezcla de ambas, parecen más motivados a creer el cuento de hadas del comisionado Alfredo Castillo: la doble llave de la paz y la restauración del estado de derecho y la seguridad pública en Michoacán es, por un lado, uniformar a las autodefensas y convertirlas en guardias rurales y por el otro, matar o capturar a algunos templarios prominentes y declarados.
En ese guión idílico no aparecen por ningún lado las raíces profundas de la descomposición institucional y el empoderamiento delictivo: la política económica depredadora en vigor desde el salinato; la presencia de grandes grupos corporativos nacionales o foráneos para los cuales es mejor negocio pactar con los criminales que acatar las leyes, por favorables que éstas les resulten; la corrupción, presente en toda la pirámide de mando gubernamental y consustancial al modelo político-económico impuesto en el país, y la mano (no tan invisible) de Washington en el impulso a los procesos de desintegración nacional.
Tampoco aparecen las trágicas fracturas sociales causadas por la subrogación de facto de la seguridad pública, la impartición de justicia y hasta el fisco a diversos cárteles. El conflicto michoacano ha hecho evidente que tanto las organizaciones delictivas como las distintas facciones de las autodefensas tienen diversos grados de arraigo social. Tanto lostemplarios como los civiles alzados en armas tienen familiares, compadres, amigos, vecinos, clientes, patrones o empleados con los que han desarrollado algún grado de empatía o, cuando menos, de complicidad pasiva. Las fronteras no son nítidas y hay barrios y familias divididos por las confrontaciones. En la toma de Apatzingán y en otras acciones recientes se ha documentado excesos y atropellos contra entornos sociales de presuntos templarios. En tal circunstancia, la pretensión delimpiar de delincuentes a toda la entidad resulta imposible en el mejor de los casos y criminal en el peor; algo así como una redición de los empeños de Felipe Calderón por conseguir que cientos de miles de ciudadanos –los que de una u otra manera participan en ese sector de la economía que es elnarco se mataran entre ellos. Por lo demás, muchos michoacanos han estado o están involucrados en algún segmento de las cadenas productivas o administrativas de ese negocio desde mucho antes de que la guerra por la entidad saltara a las narices de la opinión pública.
Tal vez Hipólito Mora y José Manuel Mireles, los dirigentes díscolos de las autodefensas, no escapen a ese contexto complicado y contradictorio y, dado que han estado participando en una lucha armada, es probable que tengan algún grado de responsabilidad en algunas muertes violentas. Si el régimen y sus mediócratas han sacado a relucir presuntos expedientes delictivos en contra de ellos no ha sido en todo caso por un afán justiciero sino porque ambos, y otros en situaciones parecidas, han sido los más críticos y los más realistas ante ese programa de pacificación peñista redactado en Disneylandia. Una infamia adicional es que el comisionado Castillo esgrima en contra de ellos acusaciones (en el caso de Mora) o insinuaciones (para Mireles) de homicidio, porque el mismo gobierno los usó para enfrentar, armas en mano, a las expresiones más visibles del poderío templario. Ni modo que no mataran o que no ordenaran muertes. En última instancia, éstas serían responsabilidad del gobierno federal, el cual, una vez más, puso a civiles a liquidarse entre ellos.
Los corifeos de Peña están por estos días en plena campaña para asentar en la opinión pública la idea –un tanto falsa– de que la figura de Mireles fue adoptada por las izquierdas como un nuevo caudilloal cual rendirle culto. Lo cierto es que el médico de Tepalcatepec ha despertado simpatías masivas y crecientes en sectores de la población del país por dos razones muy claras: una es que se ha deslindado del comisionado federal para Michoacán y la otra es que fue traicionado por el gobierno y queda cada vez más clara su condición de perseguido.
Mireles está en la mira de funcionarios y de templarios, y hay que ser muy ignorante de la forma en que opera el imaginario colectivo para no saber que esa doble condición –rebelde y perseguido– lo heroifica en automático a ojos de buena parte de la sociedad, al menos de esa que está harta de los ciclos de privatizaciones, saqueos, crisis y fraudes electorales, que ya va para tres décadas. En realidad, pues, las que han convertido a Mireles en héroe popular no son las izquierdas, sino la perversidad y la torpeza del régimen. El punto no es que el hombre sea bueno o malo, puro o contaminado, recto o torcido (seguramente tiene un poco de todo eso, como cualquier ser humano), sino que en su contra y en contra de sus seguidores se está configurando una triple alianza que puede esquematizarse como Tuta-Castillo-Pitufo, y que esa sola perspectiva deja al descubierto (porque la gente no es tonta) el carácter verdadero de la estrategia peñista para Michoacán.
Twitter: @Navegaciones
Una repuesta distinta a las preguntas de Cuarón
Claudia Sheinbaum Pardo /III
E
n entregas anteriores presenté una visión distinta a la gubernamental, como respuesta a las interrogantes formuladas por Alfonso Cuarón. En este artículo elaboro una opinión sobre las preguntas cuatro a la 11.
4. ¿Cómo podrán evitarse fenómenos de corrupción a gran escala?
En la reforma energética no sólo no hay mecanismos reales de transparencia y control de la ciudadanía para evitar la corrupción, sino que el poder que se le está otorgando a la Secretaría de Energía y a los organismos que de ella derivan, es de alcances magnánimos. Con la propuesta gubernamental, la nueva(¿será como el nuevo PRI?) Secretaría de Energía tendrá, entre otras, las siguientes atribuciones: adjudicar asignaciones y seleccionar áreas de objeto de los contratos de explotación de hidrocarburos; diseñar contratos y dictar los lineamientos técnicos de licitaciones; otorgar permisos para la refinación y procesamiento de gas; otorgar concesiones de agua para la explotación geotérmica. Además, dependerán de la secretaría los órganos reguladores. Me pregunto: ¿quién va a vigilar al secretario de Energía que responde al Presidente de la República?
5. Las trasnacionales petroleras en el mundo, tienen tanto poder como muchos gobiernos. ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático de nuestro país quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses?
Ésta creo que es más sencilla de contestar y por eso tan grave: Ninguna. Si vimos a Televisa en su máxima expresión en 2012, esperemos ver en campaña a Exxon, Shell, Chevron, BP, etcétera.
6. ¿Cuáles serán las herramientas regulatorias para evitar la depredación?
La historia reciente de la minería en México es la mejor demostración de la depredación ambiental, social y económica del país. No sólo no hay organismos reguladores, sino que, en general, los gobiernos locales, estatales y federales están vinculados, solapan e incluso la promueven. En otros ámbitos, como el electoral o incluso la Suprema Corte de Justicia, las resoluciones están sujetas a la opinión del Ejecutivo que a su vez está al servicio de los grandes poderes económicos del país. Por ello es muy pero muy poco creíble que la Secretaría de Energía, o la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) o la Agencia de Seguridad Industrial y Protección al Medio Ambiente tengan la más mínima autonomía para poder evitar la depredación.
7. ¿Cómo asegurar que la reforma incremente la productividad de Pemex si no se enfrenta el problema de la corrupción dentro del sindicato?
No sólo es el tema del sindicato. La corrupción de los altos directivos de Pemex es gravísima y está ligada a la impunidad. No veo mecansimos para disminuir la corrupción en Pemex ni en la Secretaría de Energía.
8. ¿Cómo se cubrirá el aporte presupuestal que otorgaba Pemex?
Con la participación privada en explotación del petróleo, la renta petrolera y el propio petróleo serán compartidos con empresas petroleras trasnacionales. Según el gobierno, no sólo no habrá merma en las finanzas públicas, sino que los ingresos se acrecentarán, porque aumentará la explotación de petróleo. No sólo esta es la forma menos sustentable de explotar un recurso finito, como el petróleo (con graves consecuencias ambientales), sino que la apuesta es absurda. Por ejemplo, si se comparte 50 por ciento de la renta, se requerirá explotar 50 por ciento más petróleo. Los costos son enormes y los beneficios muy pocos.
9. ¿Cómo asegurar que las utilidades no se canalicen en la burocracia?
La carga actual del gasto operativo del gobierno es sumamente oneroso. Si se deseara reorientar el gasto público, ya se hubiera hecho. Aun con el Fondo Mexicano del Petróleo para la Estabilización y el Desarrollo, no hay ninguna propuesta, ni en la reforma energética ni en ninguna otra iniciativa del gobierno, para bajar el alto costo que ya representa la alta burocracia del país a todos los mexicanos.
10. No sólo permanecen en la memoria de los mexicanos la quiebra de 1982 y las privatizaciones de Carlos Salinas, sino el Fobaproa, la dilapidación de los ingresos petroleros con Fox, los negocios de Oceanografía, las ridículas inversiones de Pemex en Repsol, y tantos otros agravios. Pero la modificación constitucional para entregar el petróleo a las empresas trasnacionales, es una de las peores afrentas que hayamos vivido.
11. El debate es imprescindible. Me parece que vale la pena orientarlo no solamente a la discusión de las leyes secundarias, sino hacia la solicitud que han hecho muchos ciudadanos en torno a la necesidad de llevar a cabo una consulta en 2015. La decisión del futuro de nuestros recursos naturales debe ser de todos y todas.
Mireles: ¿de qué se autodefienden los mexicanos?
Víctor M. Toledo
A
riesgo de parecer reiterativo, retorno al tema de las autodefensas en un momento crucial en el que resulta conveniente tener un mínimo esquema conceptual sobre ese fenómeno. Como señalé en colaboraciones anteriores (La Jornada, 7/1/14; 21/1/14), las llamadas autodefensas surgidas en la Tierra Caliente de Michoacán no son sino la expresión más dramática y visible de un mecanismo de salvación ciudadana que hoy tiene lugar a lo largo y ancho del país, y que toma diferentes configuraciones de acuerdo con las circunstancias de cada sitio, localidad o región. El espectro de las autodefensas ciudadanas es muy amplio y va desde los caracoleszapatistas de Chiapas, las policías comunitarias de Guerrero, los 260 territorios del país donde comunidades y pueblos resisten los embates de destrucción social y ambiental, y el cierre de filas de las comunidades indígenas de Oaxaca, hasta las movilizaciones de medio millón de maestros disidentes, y los grupos de autodefensa surgidos en Michoacán, Morelos, Puebla, Veracruz y la Huasteca.
Pero, la pregunta brota espontánea y contundentemente: ¿de qué se autodefienden cada vez más mexicanos? Si recordamos que el devenir de las sociedades humanas resulta del juego, las alianzas y los enfrentamientos de tres grandes poderes: el poder político (partidos, gobiernos, burocracias), el poder económico (mercados, empresas, corporaciones) y del poder social (los ciudadanos organizados en cooperativas, comunidades, sindicatos, gremios, comités, etcétera) podremos entender lo que sucede. México es parte de un proceso global inédito, básicamente orquestado por el poderío nunca visto del sector económico, es decir, por el capital corporativo convertido ya en una fuerza descomunal que hoy alcanza la mayor concentración de riqueza de toda la historia.
Este proceso es, a su vez, la causa profunda y última de otros tres fenómenos: 1) la que es quizás la mayor desigualdad social de que se tenga memoria (véase la obra clave de Thomas Piketty, El capital en el siglo XXI); 2) el mayor desequilibrio ecológico desde que apareció la especie humana, el cual se expresa en el calentamiento del planeta y sus preocupantes consecuencias, y 3) la sumisión y el resquebrajamiento del poder político (gobiernos y representantes) a manos del poder económico. Esto último ha quebrado el papel de árbitro o de mecanismo regulador que se supone es la función primigenia del Estado, el cual se ha ido convirtiendo en cómplice de los intereses del poder económico. Tan maniatado ha quedado el Estado como regulador del equilibrio de la sociedad, que en muchos casos ya no puede distinguirse entre el funcionario estatal y el empresario. Se ha vuelto normal que los políticos sean parte de los corporativos y que los empresarios sean miembros de la clase política. Esta situación se reproduce en cada país con diferente intensidad conforme el modelo neoliberal se va consolidando.
Por desgracia, en México tres décadas de políticas neoliberales han hecho del país uno de los espacios geopolíticos más agobiados, saqueados y destruidos. El cinismo y la corrupción de la clase política mexicana no sólo ha echado abajo la soberanía, sino que ha estado entregando los recursos del país a las gigantescas corporaciones nacionales y trasnacionales. Y no solamente recursos naturales (minerales, agua, gas, petróleo, costas, etcétera), sino trabajo humano. El país ha roto un nuevo récord: hoy el trabajo de los mexicanos es uno de los más depreciados del mundo, por debajo del de países como Bulgaria, Rumania, Guatemala o El Salvador. Mientras un trabajador en China recibe 1.19 dólares por hora, un trabajador mexicano gana sólo 61 centavos de dólar. El esfuerzo de los trabajadores mexicanos está sobrexplotado, al igual que los ríos, los acuíferos, los minerales, los bosques y las selvas.
Los planes surgidos desde la ideología neoliberal, son cada vez másproyectos de muerte que acaban con la soberanía, la cultura, la historia y la naturaleza de territorios cada vez más extensos. Y los mexicanos están aprendiendo que no se puede confiar ya en el Estado, por la simple razón de que casi siempre se pone del lado del capital, no de los ciudadanos, y que busca modificar las leyes del país para facilitar a como dé lugar la acumulación de riqueza, incluso la de los empresarios ilegales (el crimen organizado). Este complejo tejido de complicidades, de relaciones subterráneas, ha llegado a su máximo, de tal suerte que hoy existen conveniencias clandestinas entre políticos (desde presidentes municipales y diputados hasta gobernadores y secretarios de estado) y empresarios legales e ilegales. Todo ciudadano de carne y hueso que no pertenezca a esas esferas de la corrupción se encuentra amenazado, y hoy no hay manera de evitarlo más que mediante la autodefensa, es decir, con la organización del poder social.
Todo esto logra expresarlo quien es el dirigente más autorizado y legítimo de las autodefensas en Michoacán: el doctor José Manuel Mireles. Su último mensaje dirigido a E. Peña-Nieto, será un documento histórico porque su invitación al diálogo rompe de manera radical las formas viciadas, tramposas e hipócritas del discurso político convencional. En voz de Mireles, las palabras retornan, cobran de nuevo vida. Siguiendo lo trazado por el poeta Javier Sicilia y por el cineasta Alfonso Cuarón, el dirigente de Tierra Caliente establece además una interlocución directa, horizontal y transparente con el poder político y económico coludido, cuyo representante supremo es hoy el Presidente de México. Su voz es la del poder social, de los ciudadanos empoderados por el acto de defender la vida y mantener la dignidad humana por sobre todas las cosas.

domingo, 11 de mayo de 2014

MINEROS DE POCITOS: MUTILADOS Y A SU SUERTE EN COAHUILA Por: Sanjuana Martínez - septiembre 19 de 2012 - 0:00 INVESTIGACIONES, Investigaciones especiales - 19 comentarios   Rosalío Ayala Torres, mutilado en un pocito de carbón. Foto: Sanjuana Martínez MELCHOR MÚZQUIZ, Coahuila.- Son las seis de la mañana y como cada día, Rosalío Ayala Torres se prepara para bajar en un tambo de acero tirado por el viejo motor de coche. Desde hace 12 años trabaja en los pocitos clandestinos de carbón. El malacatero da el grito de alerta: “¡bajando!”. La luz del incipiente amanecer va desapareciendo hasta llegar a los 100 metros de profundidad y quedar en completa oscuridad. Está acostumbrado, es tumbador, enciende la lámpara de su casco, toma su pistola y empieza a picar carbón. De pronto, el desprendimiento de una piedra gigante lo arroja al suelo: su pie ha quedado prensado. “No sentí nada. Cuando me vi el pie, lo levanté y me colgaba el hueso. Me rompió todo. Estaba cercenado, me rompió la tibia y el peroné, las venas… Fue quebrada expuesta”, dice Rosalío, quien está sentado en el sillón de su casa, con las vendas cubriendo el muñón. Su vida ha dado un vuelco, ahora es uno de los cientos de mutilados y discapacitados de los pocitos de carbón y las minas, abandonados por las multimillonarias empresas que los explotan sin darles garantías de seguridad, ni los requerimientos de la Ley del Trabajo, bajo la complicidad del gobierno priista de Rubén Moreira Valdez y su empresa PRODEMI, además de que son ignorados por el Estado y la Secretaría del Trabajo. Rosalío era defensa, le encantaba jugar fútbol, un deporte que ahora dice, sólo podrá ver. A pesar de lo sucedido, se siente afortunado porque sobrevivió. Más de 150 mineros han muerto en los últimos años en los pocitos clandestinos de carbón, donde trabajan alrededor de 30 mil hombres y niños en condiciones infrahumanas, y en las inseguras minas, que cubren la región carbonífera de Coahuila de donde se extrae 90% de la producción nacional. TUMBAS DE HOLLÍN Pocitos de carbón en Coahuila. Foto: Sanjuana Martínez En el norte de Coahuila, ubicada en los municipios de Monclova, Escobedo, Progreso, San Juan de Sabinas, Sabinas, Múzquiz, Nava, Piedras Negras, Juárez e Hidalgo, la región carbonífera es una extensión de casi 22 mil kilómetros cuadrados de desierto. Recorrer este territorio minado de agujeros a 50 grados de temperatura, es explorar un cementerio interminable de tumbas de hollín. Los pocitos de carbón no son tan clandestinos como se cree, existen bajo la complicidad del gobierno de Rubén Moreira, quien funge como intermediario ante la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y las grandes empresas carboníferas, como Altos Hornos de México (AMHSA) del empresario multimillonario Alfonso Ancira Hernández, o Grupo México de Germán Larrea Mota-Velasco, quienes les compran el carbón a los propietarios de los pocitos ilegales. Hay cientos de pocitos. El gobierno dice que cerrará más de 280, pero permite la apertura de cientos más. Los dueños –es decir, los poceros– son conocidos políticos, ex alcaldes, ex gobernadores, gente influyente con nexos con el gobierno local o federal: Alfonso González Garza y Jesús María Montemayor Seguy, padre del actual presidente municipal de Sabinas y hermano de Rogelio Montemayor, ex gobernador del estado de Coahuila y funcionario de Pemex inhabilitado por mal manejo de recursos; el ex gobernador Enrique Martínez; el ex alcalde de Progreso, Jesús Montemayor, presidente municipal de Sabinas con su amigo Luis González Garza y Valdemar Cervantes Cadena; Antonio Gutiérrez, dueño de una poderosa cadena de supermercados; Salvador Kamar Apur, dueño del periódico La Voz, y el ex alcalde priista Federico Lico Quintanilla Rojas, entre  otros. Estos y otros empresarios han creado la esclavitud del siglo XXI, que consiste en una cadena de producción basada en el lucro excesivo, la inversión nula en seguridad, la violación de la Ley Federal del Trabajo, el expolio de los trabajadores y la impunidad. Rosalío lo sabe, al igual que los casi 100 mil mineros que laboran en esta región, pero dice sentirse condenado a aceptar esas condiciones criminales de trabajo porque “hay que comer” y en la zona casi no hay fuentes de trabajo. Los poceros pagan a destajo, normalmente no ofrecen seguridad social ni condiciones adecuadas para trabajar. Los mineros carecen de cascos, cintos, lentes, tapones, guantes. Todo el material se lo tienen que conseguir ellos mismos. Dentro, la altura del pocito es de apenas metro y medio, por lo cual tienen que trabajar hincados o encorvados. Trabajan a destajo más de 10 ó 12 horas extenuantes y solo consiguen 900 ó mil 200 pesos a la semana. Cada tonelada de carbón que sacan es pagada a 80 ó 100 pesos, aunque el pocero la vende después a las grandes empresas o al gobierno de Coahuila, a 800 ó mil pesos la tonelada obteniendo más de 100 mil pesos de ganancia a la semana. Las grandes empresas como Minera Díaz, MINSA/AHMSA, PEMSA/AHMSA, AlvaRam, El Sabino SA de CV, Minería y Acarreos de Carbón SA de CV y Beneficios Internacionales del Norte SA de CV (BINSA), Compañía Minera El Progreso, SA de CV, Industrial Minera México (IMMSA) del Grupo México, le compran el carbón a los poceros y han fomentado la cadena de esclavitud. Los pocitos de carbón sólo existen en México, en la mayoría de los países han sido prohibidos y desaparecieron. VIVIR BAJO TIERRA César Torres, saliendo de la mina. Foto: Sanjuana Martínez César Torres tiene 18 años. Desde los 13 bajó a los pocitos. Está afuera de su casa cubierto de hollín. Acaba de llegar y le da vergüenza hablar en esas condiciones. Prefiere meterse a bañar inmediatamente. Su padre, Rosalío Ayala lo mira sentado en el sillón. Dice que él quería que sus hijos no bajaran a la mina, pero fue imposible evitarlo. Es el destino manifiesto de los habitantes de la región carbonífera: “Yo les dije: váyanse a una empresa. En la mina o el pocito no hay garantía. Mientras estás tumbando carbón el patrón dice que eres buen trabajador, pero nomás te pasa algo, ya no sirves y te abandonan a tu suerte. Se están yendo muy jovencitos. Yo les digo que estudien, porque en los pocitos se mueren con 20 años o más jóvenes”. Rosalío tiene 30 años de minero. Empezó trabajando a los 18 en un tajo de carbón. Era chófer, pero el salto al fondo de la mina fue tan natural que lo recuerda perfectamente: fue en 1984, en la mina La Florida. Primero empezó en minas grandes, luego llegó a los pocitos por problemas de transporte y ubicación: “Cuando bajas a un pocito con los inclinados, llegas con las corvas tiemble y tiemble. Pierdes las fuerzas en las piernas; en cambio en una mina andas de pie y traes un instructor que te va mostrando los cañones”. A pesar de haber sufrido la amputación de su pie derecho, Rosalío dice que sus 30 años de minero no los cambia por nada. Siempre fue considerado un gran carbonero: “Para mí, ser minero es un orgullo. Es un trabajo muy bonito. Te impones a andar abajo. Siempre me ha gustado el trabajo duro y ahora ya no voy a poder”. Ahora las cosas han cambiado. Su rutina se basa en tres horas diarias de ejercicio. No tiene pesas, pero levanta una polainas de kilo y medio cada una: “También hago abdominales, lagartijas. Ya no voy a rehabilitación. La enfermera me dijo: ‘que se los haga su señora’”. Están viviendo con 600 pesos semanales, dinero de la incapacidad que recibe cada 28 días. Cuando ocurrió el accidente en el pocito “El Hondo”, propiedad de Valdemar Cervantes Cadena, no tenía Seguro Social, así que lo llevaron a la Clínica del Magisterio en Sabinas, que es donde acuden la mayoría de los mineros que laboran sin prestación alguna: “Ya tenía trabajando con él cuatro meses en “La Escondida”, pero no tenía seguro. El patrón no me dio, le insistía y siempre me decía que lo iba a checar”. Los poceros sólo dan de alta a sus mineros cuando hay un siniestro. Así lo hizo Valdemar Cervantes que mientras Rosalío estaba en la clínica fue a registrarlo con 88 pesos diarios, cuando su salario real era de mil 500 pesos semanales. Aspectos de los pocitos de carbón en Coahuila. Foto: Sanjuana Martínez De hecho, el pocito “El Hondo” (ubicado a 25 kilómetros del municipio de Sabinas, entre el municipio de Juárez y el rancho Pueblo Nuevo, donde hay cuando menos más de 15 pocitos de carbón) debería estar clausurado, porque ya habían muerto allí dos mineros el pasado mes de mayo cuando se inundó. Es ilegal, pero Minerva Barrón Rodríguez de la Mesa 1, del Ministerio Público de Sabinas, nunca fincó responsabilidades al dueño. Los pocitos no cuentan con autorescatador; no tienen ventilación; ni mapas; ni metanómetros; ni salida de emergencia; ni se barrenaba, tampoco incluyen la figura del gasero, necesario para saber si hay fuga mortal. Y Karla Vanessa Álvarez Ramón, quien se ostenta como representante legal de la empresa Alva Ram de Agujita, sólo dio excusas y el gobierno nunca retiró la concesión a Baldemar Cervantes. Con el registro patronal A291482940, la concesión a favor de Cervantes Cadena tiene el nombre de “El Sufrido IV”, cuyo título es 201525 y está concesionada a la empresa Alva Ram de Agujita SA de CV, que tiene contratos con PRODEMI (Promotora para el Desarrollo Minero de Coahuila), la empresa del gobierno de Rubén Moreira que le vende el mineral a la Comisión Federal de Electricidad, mediante la Unión Nacional de Productores de Carbón. Pero Baldemar Cervantes desde hace cuatro meses no le da su sueldo a Rosalío. Siempre le da la misma excusa: no tiene dinero. “Yo necesito el dinero. Tengo todo parado, debo en la mueblería, en la tienda”, dice Baldemar. Rosalío se resiste a verse como una persona discapacitada. Quiere recibir una pensión digna, poner una miscelánea: “De primero sí me agüitaba. Pensaba, ¿ahora cómo le voy a hacer? Siempre he sido bien activo. Nunca he fallado en los trabajos. Pero un día, me encontré un compañero en la clínica y me dijo: ‘¿ya mero güero?’. Yo le dije que las heridas ya estaban cerrando. Y entonces me enseñó: ‘yo también estoy como tu, pero tengo prótesis’”. Fue cuando supo que había otra manera de llevar su nueva vida: “Me tomaron el diámetro y me pidieron el número 7 de pie. Somos muchos los accidentados: a Jesús le amputaron el brazo; otro compañero perdió las dos piernas. Y otros más se me murieron: En Pasta de Conchos se fueron dos de La Mota. En los pocitos también, de La Cuchilla, se fue Mijares, muy amigo mío y Margarito Cruz de La Esperanza; también se fue Margarito Samarrón… son ya muchos muertitos”. CONDENADO A UNA SILLA osé Luis de la Rosa Casillas, condenado a una silla de ruedas. Foto: Sanjuana Martínez Ahogados, quemados, intoxicados, son demasiados los muertos de las minas y pocitos del carbón, sin que el gobierno de Coahuila o el federal finque responsabilidad alguna. No hay ningún empresario del carbón detenido a pesar de los cientos de muertos, mutilados, heridos o discapacitados. José Luis de la Rosa Casillas tenía 13 años cuando empezó a bajar a los pocitos. Aquel 5 de marzo era su primer día de trabajo en el pocito propiedad de Osiel y Pablo Guzmán y Pablo Guzmán Jr.. El malacatero los fue bajando de dos en dos. Ellos eran los primeros: “Íbamos para abajo, el pocito tenía 40 metros, pero a los 20 metros se nos vaciaron las paredes. Apenas tuve fuerzas para salir arrastrándome. Me sacaron. Era como un muñeco. No se como sobreviví. No podía mover nada, ni una mano. Se me reventó la medula espinal”. Está sentado en una destartalada silla de ruedas. Son las nueve de la mañana, pero aún los gallos cantan. Cerca se escucha a las gallinas del corral cocorear, mientras unos becerros se mueven tranquilamente por el patio de tierra de su casa, una choza de madera por donde se cuela todo. “Yo quede así, pero estoy lúcido. A un compañero le cayó una piedra en la cabeza y vivió, pero el chavo no coordina, quedó mal de la cabeza. Hay anda caminando sin rumbo por las calles”, dice mientras acomoda los pies  a un palo de madera sujeto con alambres a la vieja silla. Los dueños del pocito se negaron a reconocerlo como trabajador. No tenía Seguro Social, por lo cual no pudo hacer rehabilitación, fue atendido en la clínica más cercana: “Allí sólo rodaba, me ponían a echar maromas, me hincaban. Eso no es rehabilitación. No me movían ni los pies. Yo le reclamé al doctor, le dije que yo podía caminar. Y el me contestó: ‘Tu miras mucha televisión’. Me dio mucho coraje. Fue cuando me agarré los pies y me paré. Se quedó impresionado. Yo necesitaba que me movieran, que me pusieran a hacer ejercicios. Pero me abandonaron, aquí me quede”. Vive en Barroterán, el centro neurálgico de la minería del carbón: “Es el único empleo que hay aquí, es de lo que vive la gente, todos viven de los pocitos. Nomás que los dueños no ofrecen seguridad, ni seguro social, nada. La cosa está peor cada vez. Uno no puede hablar porque luego hay represalias, pero a mi ya no me importa. Un amigo trabajó toda la semana pasada y al final el dueño le dijo que no le iba a pagar y no le pagó. ¿Y qué?… Aquí no hay ley, sólo la ley de los empresarios del carbón. ¿Pos qué haces?. No pagan seguro, tampoco pagan bien, y luego te insultan. Pero la gente aguanta. ¿De qué viven? Así son los patrones, nomás te sientas y ya no les sirves para trabajar. Prefieren contratarnos a destajo, en lugar de un rayado”. Los dueños del pocito no querían hacerse cargo del accidente. Cuando fue a ver a los Guzmán, uno de ellos lo ignoró. Me dijo: ‘tú no alcanzas nada’. Me aventé un año para cobrar. Insistiéndole. Me operaron y él no pagaba. El seguro no me atendía, mientras él no pagaba, el IMSS no quería darme nada”. Su padre y sus hermanos habían trabajado también con los Guzmán, pero de nada valió: “Me quería dar 600 pesos. No los acepté por dignidad. Luego me dijo que no quería pagar porque era mucho dinero. Y le dije: yo no quiero dinero, no te estoy pidiendo nada, solo quiero que pagues el Seguro Social. Hasta que finalmente pagó”. José Luis consiguió una pensión de mil 900 pesos al mes. Ahora tiene 34 años: “Mi vida cambió bastante. De primero estaba muy mal, de un día para otro ya no podía caminar, no podía mover nada, no podía comer. Luego empecé a mover los brazos. Me he ido desgastando porque agarré la tomada. No tengo mujer. ¿Con que la mantengo? No me mantengo solo, menos dos”. Deprimido, dice que está seguro que él puede volver a caminar: “Siento que si muevo las dos piernas, pero me he dedicado más a beber. Primero, estaba ilusionado, nomás hacía ejercicio y me quedaba parado solo. Con el tiempo se me fue quitando la fuerza porque no tengo rehabilitación. Muchos andan a los 4 ó 5 años de quedar así. Yo no tengo los medios”. Su madre, pasa de vez en cuando por el patio. Nunca lo abandonó y se ha dedicado a cuidarlo: “Mi papá tuvo tres accidentes en la mina y los pocitos: una vez quedó atrapado, otra vez tronó porque alguien prendió un encendedor; el muchacho lo aventó 20 metros y se le reventaron los ojos. Y la tercera vez, se inundó. No es que nos guste ser mineros, la necesidad nos obliga. Una fabrica nos paga 700 pesos, pero con eso no vives. La renta son 800 o 900 pesos, y luego como pagas la luz, el agua, el gas… por eso acabas en los pocitos”. Algunos de sus compañeros han muerto; son muertes, dice, que a nadie le importan: “Aquí es así, a los empresarios de los pocitos no les importa la seguridad ni nada. Sólo bajan a los carboneros. A medio camino uno se puede caer porque hay gas. Bajas a ciegas. Si no sales, quiere decir que hay gas; si sales, ya la hiciste. Varios chavos han muerto porque agarraron gas; el gas no se mira, no se huele, es una cosa invisible, sólo el golpe avisa. El gas anda arriba, pero los poceros no quieren contratar gaseros. Nadie los vigila, nadie los multa, ni los meten a la cárcel, entonces, los mineros siguen muriendo”. ENDÉMICA IMPUNIDAD Efectivamente, los mineros siguen muriendo. En 15 días de julio, 15 mineros muertos, y varias muertes más en agosto. El último, el pasado 11 de septiembre. Se llamaba Juan Adolfo Rivera Díaz y tenía 25 años de edad. Vivía en la colonia Mina 7 de la ciudad Nueva Rosita, municipio de San Juan de Sabinas; su compañero Miguel Morales Romo, de aproximadamente 35 años, con domicilio en el mineral de Palaú, municipio de Múzquiz, sobrevivió. Ambos desaguaban un pocito clandestino cuando las vigas cedieron al peso de la humedad de la tierra y el travesaño se vino abajo, golpeándolos en la cabeza. El pocito de carbón está ubicado en Agujita, donde el pasado 20 de julio murió el minero Abel Quiroz Villezca de 32 años. Es también el mismo pocito donde el 3 de agosto del año pasado murió otro trabajador, Willhen Ernesto López García de 24 años. Estos pocitos están ubicados en el lote minero denominado “El espulgue”, compuesto por dos lotes y varias fracciones concesionado a Minera El Sabino, SA de CV, en sociedad con Luis González Garza, SA de CV, los mismos vinculados al caso del Pocito 3 de Sabinas, donde en mayo del año pasado murieron 14 mineros y a un menor herido, le fue amputado un brazo. La activista Cristina Auerbach Benavides. Foto: Sanjuana Martínez El gobernador Rubén Moreira anunció que acabaría con estos pozos porque eran “explotaciones ilegales”, pero los deja continuar trabajando de manera clandestina porque luego le venden el carbón: “Es un acto de simulación”, dice sin ambages la activista Cristina Auerbach Benavides, dirigente de la organización defensora de los mineros, Familia Pasta de Conchos. La teóloga y miembro del Centro de Reflexión y Acción Laboral (CEREAL) no tiene dudas: “El presidente municipal de Sabinas, Jesús Montemayor, con intereses en el carbón y con familiares asociados con González Garza, responsables de la muerte de trabajadores de BINSA (Beneficios Internacionales del Norte, SA de CV), son precisamente, los responsables de la muerte de los mineros en los pocitos ilegales que el gobierno de Coahuila supuestamente ‘combate’ sin fincar responsabilidad por la muerte de los mineros”. Hace dos años, Auerbach Benavides dejo su cómoda vida en el Distrito Federal para venirse a vivir a Barroterán, un pueblo en el desierto coahuilense de la zona carbonífera que ha engrandecido las fortunas de los empresarios del carbón y en cambio, es terriblemente pobre: “Me vine por los mineros, son gente muy valiosa con enormes bondades y carencias humanas. Viven en absoluto estado de indefensión. Ni su miseria ni sus muertos, hacen que la sociedad los voltee a ver y pongan un alto a esta tragedia”. Desde que inició la lucha por el rescate de los muertos de Pasta de Conchos, la activista se comprometió socialmente con la defensa de los mineros y lo dejó todo para venirse a vivir aquí. Recorre los pocitos y las minas, afronta los riesgos que implica cuestionar a los poderosos caciques e intenta visibilizar la enorme impunidad que existe: “Todas estas desgracias suceden porque los empresarios no van acotando los riesgos en la minería del carbón. Las causas de las muertes es que no hay ventilación, no hay seguridad, ni condiciones dignas de trabajo”. Foto: Sanjuana Martínez Con Javier Lozano Alarcón como Secretario del Trabajo la situación se tornó aún peor. Su iracundo carácter no ayudó en nada. Pero cuando dejó su puesto las cosas cambiaron: “Durante años la Secretaría del Trabajo tuvo en esta región sólo cinco inspectores. El año pasado aumentaron de cinco a 25, pero hay pozos donde se había inspeccionado 16 veces antes del siniestro. En realidad, no es un problema de inspección, sino de eficacia. Las inspecciones son ineficientes porque la peor multa es de un millón de pesos, una cantidad mínima comparado a las ganancias de los poceros que se ríen de las autoridades”. Los pocitos ilegales siguen funcionando porque los procesos de clausura no funcionan y a veces duran hasta dos años: “La Secretaría del Trabajo nunca ha cerrado ningún pozo, nunca lo ha logrado. Cuando termina el largo trámite o el pozo ya cerró porque los pocitos tienen una vida de seis meses o un año; o ya se murieron los mineros y no les alcanzó a clausurarlo”. De hecho, los pocitos se clausuran cuando mueren los mineros, pero a pesar de esas clausuras, los poceros vuelven a reabrirlos después de los siniestros: “Incluso, esconden las muertes. Cuando mueren uno o dos no pasa nada. Este es un negocio de caciques locales del PRI. Los dueños tienen un control absoluto sobre los trabajadores, controlan sus trabajos, lo que comen y donde se curan”. La dimensión de la impunidad es tal, que Auerbach es pesimista, pero también realista: “Ni teniendo 200 inspectores se controlaría; es más, ni teniendo a todos los militares de la Sedena vigilando los pocitos puedes controlar la minería del carbón. Hay un desafío absoluto de estos caciques a las autoridades. A los dueños se les dice que no metan trabajadores a sus pocitos porque pueden morir y no les importan las muertes, solo quieren ganar dinero. No hay sistema de inspección que sea eficaz contra la voracidad de esta gente. Apuestan a la impunidad y la tienen”. EL FIN DE LOS POCITOS La Organización Internacional del Trabajo señala las nuevas formas de esclavitud que existen en el mundo. En esta parte de México la esclavitud está socialmente aceptada. La pobreza es tal que se refleja en todos los rubros de la vida. Las colonias no tienen asfalto y algunas familias viven con apenas 40 pesos al día. Los fines de semana en la plaza de Barroterán, el montón de sillas de ruedas ofrece el panorama del paradigma de la minería del carbón: “Ves los montones de sillas de ruedas y es muy triste. En el momento que los mineros quedan mutilados o lesionados, dejan de existir. Ya no le son útiles a nadie. En el imaginario cultural de la región carbonífera dejas de servir. Y ellos mismos tienen que hacer el duelo porque no volverán a ser carboneros. Ser carbonero no sólo es un destino, sino una vocación”. José Antonio Rocha Alonso con la huella negra del carbón en sus ojos. Foto: Sanjuana Martínez En la región hay una enorme presión sobre la masculinidad. Los que se meten a los pocitos de carbón son considerados los fuertes, los más hombres. Y José Antonio Rocha Alonso lo sabe a sus 29 años. Acaba de salir de trabajar y se sienta a la mesa ya bañado. La raya de color negro intenso en sus ojos no desaparece con el agua ni con el jabón. Lleva 10 años de minero y trabaja desde hace siete meses en un pocito ubicado en Santa María, San Juan de Sabinas. No sabe cuál es el nombre de su patrón, sólo que es una familia cuyo dueño va cambiando de nombre constantemente para evadir responsabilidades fiscales y legales. Es carbonero, al día le pagan 142 pesos. Si saca el carbón con pistola recibe 50 pesos la tonelada, si  lo hace con máquina se lo pagan a 35. Con su compañero eligen un metro cuadrado para intentar sacar 8 toneladas al día y repartirse: “A veces el lugar está muy duro y uno está muy cansado. La canilla duele mucho. Me pongo una venda para aguantar”. Los mineros van perdiendo capacidad auditiva y la vista; sus pulmones se van contaminando poco a poco, mientras su cintura se resiente por trabajar agachados y su salud se deteriora a una vertiginosa velocidad. Cuando eso sucede “los marcan”: “Hay muchos accidentados, el otro día a un compañero le amputaron el pie, se lo cortó una piedra con la bota puesta. No había doctor y se le gangrenó, entonces el pie ya no sirvió. Se lo tuvieron que mochar más arriba del tobillo”. A su precaria salud se añade que en 2006 solicitó un crédito de Infonavit buscando una mejor vida para su esposa y sus dos hijos. El problema fue que al entregarle la casa que costó 260 mil pesos, le empezaron a descontar 600 pesos semanales del crédito: “No completaba. El matrimonio se derrumbó. Ella quería más dinero, pero no podía darle más por el rebaje. ¿Cómo le hago? Se recogió con sus papás y se llevó a los niños”. En la región carbonífera abunda la depresión, el alcoholismo y los suicidios. La compleja vida de los mineros genera problemas de pareja: “Uno recurre a los pocitos porque allí tienes la ventaja de sacar más si le echas ganas sacando más toneladas, pero hay más peligro. Si me da miedo bajar al pozo. Muchas veces no sabes si vas a volver a ver la luz”. Las empresas del carbón tienen tiendas. A los mineros no les alcanza su salario y les dan crédito para que saquen comida y abarrotes en general. Por tanto, cuando reciben su paga, ya deben parte de la misma al patrón que se las paga. El sistema funciona como una antigua tienda de raya. Auerbach Benavides está convencida que el sistema que cubre a la minería del carbón es porque la gran mafia está en el gobierno de Coahuila: “La disyuntiva no es acabar con la minería del carbón, pero sí crear las condiciones para la gran minería; es decir, que se cierren los pocitos de carbón. Tienen destruida la región, abren pocitos en patios de casas, a la orilla de las escuelas, atrás de un kinder… No deben, pero el gobierno de Coahuila lo permite. La gran mafia está en el gobierno de Rubén Moreira. Dan la concesión y al mismo tiempo al comprador del carbón. El gobierno es intermediario. Compran el carbón de los pocitos y tienen el contrato con la CFE”. La empresa del gobierno, PRODEMI, tiene un contrato de 10 millones de toneladas anuales con la CFE, que le paga la tonelada a 800 pesos: “Hay un coyotaje de la familia Montemayor que tiene empresas con contratos con PRODEMI de 350 mil toneladas al año y en el registro del IMSS no tiene registrados trabajadores. ¿Cómo es posible?”. Con la llegada de Enrique Peña Nieto, sostiene, se pondrá peor: “Vienen tiempos muy duros para los mineros de la región carbonífera. No habrá posibilidad de arreglar el problema. Seguirá la impunidad. Lo que no logremos hasta diciembre, lo damos por perdido hasta que se vaya Enrique Peña Nieto”. No todos aceptan su destino manifiesto. José Marcelo Guerrero Rojas, de 47 años, se niega a bajar a los pocitos. Se convirtió en chófer para transportar el carbón e incluso trabaja de albañil para llegar económicamente a fin de mes. Le pagan 10 pesos por viaje e intenta hacer 40 viajes diarios. A los 13 años se acercó a las minas, pero veía como se quedaban “atorados” sus compañeros y se resistió: “Hace poco andaba muy entrado en bajar a los pocitos, porque conocí a una dama. No quise. Sigo soltero. Los casados no tienen más remedio que bajar. Se me han quedado muchos amigos. No quiero. Soy hombre, pero me da miedo”.

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Luis Tovar
Twitter: @luistovars
Cinco preludios
Niños, niñas y jóvenes de la calle, vagabundos, locos y locas, limpiavidrios, indigentes, drogadictos, flaneras, mendigos, ancianas vencidas por la demencia senil, alcohólicos terminales, seres humanos que flotan en las aguas negras de la imaginación de Ciudad de México en su interminable viaje hacia un lejanísimo e imposible Primer Mundo.
Gustavo Ogarrio, La mirada de los estropeados
Preludio número 1
Lo primero es una doble mentira: que no están ahí o que basta con un pequeño acto de voluntad para volverlos invisibles. Muy al contrario, llegaron antes que nosotros y seguirán después de que nosotros nos hayamos ido. Siempre han estado ahí, al margen de todo, comenzando por la delgadísima y cuestionable línea que los separa de ese “nosotros” de dudosa autosuficiencia. La pretensión de no verlos invariablemente fracasa, vencida por lo irrefutable de una presencia multiplicada al infinito, móvil hasta la ubicuidad, constante como la fe y contundente como el hambre y la muerte.
Preludio número 2
Propietarios de nada, la ciudad les pertenece: Diógenes del sigloXXI, han aprendido a vivir llevando a cuestas únicamente su propia humanidad. Para el inconmensurable resto de posibles posesiones basta el espacio de su propio pensamiento, donde cabe cualquier cosa que sea dable imaginar. Para sobrellevar las estrecheces de la cotidianidad alcanza con una buhardilla que sólo tiene luz después de que amanece, con un mínimo cuarto de azotea, o ni siquiera eso: sin bucolismo posible, téngase al suelo por lecho y al cielo por techo, ubíquese algún rincón desahuciado por un urbanismo delirante –hay tantos en tantos rumbos–, reúnase la cantidad suficiente de trapos y papel y póngase a soñar de cara al frío de la intemperie.

Preludio número 3
En el principio fue el monólogo: cuando las preguntas y las respuestas proceden de un solo manantial, están garantizadas armonía y satisfacción. El que habla consigo mismo sabe, practica y goza el alto privilegio de haber desterrado de su propio mundo las contradicciones. Poco importa que alguien de afuera venga, escuche y luego se aleje pensando que todo aquello no tiene sentido, que se trata del discurso absurdo de quien jamás coteja sus ideas con la realidad. Además, esa palabra… En cambio, la suspensión indefinida del diálogo permite afianzar las convicciones propias, bien sea que Uno sepa sin lugar a dudas que forma parte del cuerpo de dios, que quiera crucificar a Jesucristo, que sea hijo de un expresidente, le haya dado consejos al Papa, guiado a Gandhi, recibido lecciones de Ana Pavlova o encontrado la pausa magnética en un puente de piedra en Chimalistac.
Preludio número 4
Letra y música del estropeado: en la banqueta, a las afueras de un Seven Eleven o caminando por la calle, tocar admirablemente un capricho de Paganini, e interrumpirse para comer una sopa de microondas o para explicar la etimología de un nombre propio; atravesar un antiguo pasaje comercial, jalando un pequeño amplificador, cruzar el arroyo, instalarse de frente a los transeúntes y tañer con un arco de violonchelo el bajo eléctrico; larga capa ajada en las espaldas, de papel maché la cabeza de elfo y el verde báculo retorcido, subir al Metro a recitar a Huxley o a Blake o a sí mismo; en el bajopuente donde se ha construido un castillo con restos de madera, colchones lamparosos, endebles estructuras de metal desechado, recipientes de poliuretano y envolturas, tocar la propia música pero en silencio, sólo con las manos, los ojos leyendo una partitura que tiene la ventaja de haber sido escrita en el aire, por lo que mañana, siendo la misma, será otra muy distinta.
Preludio número 5
Erasmo de Rotterdam lo sabe, como lo sabe Michel Foucault, pero no más que el vendedor de cedés pirata que prefirió abandonar la psicología, el violinista callejero que debe llevar vivo más de un siglo para que quepa en su vida todo lo que cuenta, el pepenador ambulante que todas las noches lee los libros que tiene en su biblioteca de neón; lo saben también, se supone que desde este lado de la frontera aunque nunca quede claro cuál de los dos lados es el bueno, lo mismo el que hace malabares en los cruceros que quienes bailan al son de percusiones prehispánicas que quienes rapean con onomatopeyas a las afueras del Palacio de Bellas Artes que todos esos otros viandantes de los que nunca se sabrá el nombre, la edad, el domicilio, la profesión, la historia personal o los anhelos: cosa de locos, la cordura sólo es un preludio.

sábado, 10 de mayo de 2014

Comunicado del Subcomandante Insurgente Marcos
Periódico La Jornada
Sábado 10 de mayo de 2014, p. 16
Ante el asesinato en La Realidad del compañero Galeano
8 de mayo del 2014.
A las compañeras y compañeros de la Sexta
Compas:
De hecho ya estaba listo el comunicado. Sucinto, preciso, claro, como deben ser los comunicados. Pero… mmh… tal vez después.
Porque ahora empieza la reunión con las compañeras y compañeros bases de apoyo de La Realidad.
Los escuchamos.
El tono y sentimiento de su voz nos es conocido desde hace tiempo: el dolor y la rabia.
Entonces se me ocurre que un comunicado no va a reflejar eso.
O no en toda su extensión.
Cierto, tal vez una carta tampoco, pero al menos en estas letras puedo intentar aunque sea un pálido reflejo.
Porque…
Fueron el dolor y la rabia los que nos hicieron desafiarlo todo y a todos hace 20 años
Y son el dolor y la rabia los que ahora nos hacen calzarnos de nuevo las botas, ponernos el uniforme, fajarnos la pistola y cubrirnos el rostro.
Y ahora colocarme la vieja y ajada gorra con las 3 estrellas rojas de cinco puntas.
Son el dolor y la rabia quienes han traído nuestros pasos hasta La Realidad.
Hace unos momentos, después de que explicamos que habíamos llegado para responder a la petición de apoyo de la Junta de Buen Gobierno, un compañero base de apoyo, maestro del curso La Libertad según l@s Zapatistas nos ha dicho, palabras más, palabras menos:
Claro te decimos compañero subcomandante, que viera que no somos zapatistas hace rato que hubiéramos tomado venganza y se hubiera hecho una matazón, porque tenemos mucho coraje con lo que le hicieron al compañero Galeano. Pero pues somos zapatistas y no se trata de venganza sino de que haya la justicia. Así que esperamos lo que nos van a decir y así vamos a hacer.
Al escucharlo sentí envidia y pena.
Envidia por quienes tuvieron el privilegio de tener a mujeres y hombres, como Galeano y como éste que ahora habla, de maestras y maestros. Miles de hombres y mujeres de todo el mundo tuvieron esa fortuna.
Y pena por quienes ya no tendrán a Galeano como maestro.
El compañero Subcomandante Insurgente Moisés ha tenido que tomar una decisión difícil. Su decisión es inapelable y, si me preguntan mi opinión (que nadie lo ha hecho), inobjetable. Ha decidido suspender por tiempo indefinido la reunión y compartición con los pueblos originarios y sus organizaciones en el Congreso Nacional Indígena. Y ha decidido suspender también el homenaje que preparamos para nuestro compañero ausente Don Luis Villoro Toranzo, así como suspender nuestra participación en el SeminarioÉtica frente al Despojo que organizan compas artistas e intelectuales de México y el Mundo.
¿Qué lo llevó a esa decisión? Bueno, los primeros resultados de la investigación, así como las informaciones que nos llegan, no dejan lugar a dudas:
1.- Se trató de una agresión planeada con anticipación, organizada militarmente y llevada a cabo con alevosía, premeditación y ventaja. Y es una agresión inscrita en un clima creado y alentado desde arriba.
2.- Están implicadas las direcciones de la llamada CIOAC-Histórica, el Partido Verde Ecologista (nombre con el que el PRI gobierna en Chiapas), el Partido Acción Nacional y el Partido Revolucionario Institucional.
3.- Está implicado al menos el gobierno del Estado de Chiapas. Falta determinar el grado de involucramiento del gobierno federal.
Una mujer de los contras ha llegado a contar que de por sí fue planeado y que de por sí era el plan chingar al Galeano.
En suma: no se trató de un problema de comunidad, donde los bandos se enfrentan enardecidos por el momento. Fue algo planificado: primero la provocación con la destrucción de la escuela y la clínica, sabiendo que nuestros compañeros no tenían armas de fuego y que irían a defender lo que humildemente han levantado con su esfuerzo; después las posiciones que tomaron los agresores, previendo el camino que seguirían desde el caracol hasta la escuela; y al final el fuego cruzado sobre nuestros compañeros.
En esa emboscada fueron heridos nuestros compañeros por armas de fuego.
Lo que sucedió con el compañero Galeano es estremecedor: él no cayó en la emboscada, lo rodearon 15 o 20 paramilitares (sí, lo son, sus tácticas son de paramilitares); el compa Galeano los retó a luchar mano a mano, sin armas de fuego; lo garrotearon y él brincaba de un lado a otro esquivando los golpes y desarmando a sus oponentes.
Al ver que no podían con él, le dispararon y una bala en la pierna lo derribó. Después de eso fue la barbarie: se fueron sobre de él, lo golpearon y lo machetearon. Otra bala en el pecho lo puso moribundo. Siguieron golpeándolo. Y al ver que aún respiraba, un cobarde le dio un tiro en la cabeza.
Tres tiros a mansalva recibió. Y los 3 cuando estaba rodeado, desarmado y sin rendirse. Su cuerpo fue arrastrado por sus asesinos como unos 80 metros y lo dejaron botado.
Quedó solo el compañero Galeano. Su cuerpo tirado en mitad de lo que antes fue territorio de los campamentistas, hombres y mujeres de todo el mundo que llegaban al llamadocampamento de paz en La Realidad. Y fueron las compañeras, las mujeres zapatistas de La Realidad quienes desafiaron el miedo y fueron a levantar el cuerpo.
Sí, hay una foto del compa Galeano. La imagen muestra todas las heridas y alimenta el dolor y la rabia, aunque escuchar los relatos no necesita ningún refuerzo. Claro que entiendo que esa foto podía herir la susceptibilidad de la realeza españolista, y por eso mejor poner una foto de una escena montada con descaro, con unos cuantos descalabrados, y que los reporteros, movilizados por el gobierno chiapaneco, empezaran a vender la mentira de una confrontación. El que paga, manda. Porque hay clases, mi buen. Una cosa es la monarquía española, y otra los pinches indios alzados que te mandan al rancho de amlo sólo porque ahí, a unos pasos, están velando el cuerpo todavía ensangrentado del compa Galeano.
La CIOAC-Histórica, su rival la CIOAC-Independiente y otras organizaciones campesinas como la ORCAO, ORUGA, URPA y demás, viven de provocar confrontaciones. Saben que el provocar problemas en las comunidades donde tenemos presencia agrada a los gobiernos. Y que suelen premiar con proyectos, y gruesos fajos de billetes para los dirigentes, los agravios que nos hacen.
En palabras de un funcionario del gobierno de Manuel Velasco: “nos conviene más que los zapatistas estén ocupados en problemas creados artificialmente, en lugar de que hacen actividades a las que llegan güerosde todas partes”. Así dijo: güeros. Sí, es cómico que así se exprese el sirviente de un güero.
Cada que los líderes de esas organizaciones campesinas ven menguar su presupuesto para las francachelas que se otorgan, organizan un problema y van con el gobierno de Chiapas para que les pague porcalmarse.
Este modus vivendi de dirigentes que ni siquiera saben distinguir entre “arena “ y grava, se inició con el priísta y mal recordado croquetasAlbores, se retomó con el lopezobradorista Juan Sabines, y se mantiene con el autodenominado verde ecologista Manuel el GüeroVelasco.
Esperen un momento…
Ahora está hablando un compa. Llora, sí. Pero todos sabemos que esas lágrimas son de rabia. Con palabras entrecortadas dice lo que todos sienten, sentimos: no queremos venganza, queremos justicia.
Otro más interrumpe: compañero subcomandante insurgente, no lo entiendas mal nuestras lágrimas, no son de tristeza, son de rebeldía.
Ahora llega un informe de una reunión de los dirigentes de la CIOAC-Histórica. Los dirigentes dicen, textualmente: con el EZLN no se puede negociar con dinero. Pero ya una vez detenidos todos los que aparecen en el periódico, que los encierren unos sus 4 ó 5 años, y ya después que se calme el problema se puede negociar con el gobierno para su liberación. Uno más agrega: o podemos decir que hubo un muerto entre los nuestros y ya queda empatado un muerto de cada lado y que se calmen los zapatistas. Lo inventamos que murió o lo matamos nosotros mismos y ahí queda solucionado el problema.
En fin, la carta se alarga y no sé si alcanzan a sentir lo que sentimos. De todas formas el Subcomandante Insurgente Moisés me ha encargado que les avise que…
Esperen…
Ahora están hablando en la asamblea zapatista de La Realidad.
Nos hemos salido para que acuerden entre ellos la respuesta a una pregunta que se les hizo: A la comandancia del EZLN la persiguen los gobiernos, ustedes lo saben bien porque ya estuvieron cuando la traición de 1995. Entonces ¿quieren que estemos por aquí para ver de este problema y que haya justicia o quieren que mejor nos vamos a otro lado? Porque todos ustedes pueden sufrir ahora la persecución directa de los gobiernos y sus policías y militares
Ahora escucho a un joven. Unos 15 años. Me dicen que es el hijo de Galeano. Me asomo y sí, aunque es un jovencito, es un Galeano en formación. Dice que quedemos, que confían en nosotros para la justicia y que se encuentre a quienes asesinaron a su papá. Y que están dispuestos a lo que sea. Las voces en ese sentido se multiplican, Hablan los compañeros. Hablan las compañeras y hasta los niños dejan los llantos: ellas fueron las que reconectaron el agua, a pesar de que las amenazaron los paramilitares.Son valientes, dice un hombre, veterano de la guerra.
Que quedemos, ése es el acuerdo.
El Subcomandante Insurgente Moisés le entrega un apoyo económico a la viuda.
Se dispersa la asamblea. Aunque se alcanza a ver que el paso de todos es firme otra vez, y que hay otra luz en su mirada.
¿En qué me quedé? Ah, sí. El Subcomandante Insurgente Moisés me ha encargado que les avise que las actividades públicas de mayo y junio se han suspendido por tiempo indefinido, así como los cursos de la libertad según l@s zapatistas. Así que ahí lo vean eso de las cancelaciones y demás.
Esperen…
Ahora nos dicen que empieza arriba a alentarse el llamado modelo Acteal: fue un conflicto intracomunitario por un banco de arena. Mmh… así que sigue la militarización, el vocerío histérico de la prensa domesticada, las simulaciones, las mentiras, la persecución. No es gratuito que esté ahí el viejo Chuayffet, ahora con aplicados alumnos en el gobierno de Chiapas y en organizacionescampesinas.
Lo que sigue ya lo conocemos.
Pero yo lo que quiero es aprovechar estas líneas para preguntarles:
A nosotros han sido el dolor y la rabia quienes nos han traído hasta acá. Si los alcanzan a sentir también, ¿a ustedes a dónde los llevan?
Porque nosotros aquí estamos, en la realidad. Donde siempre hemos estado.
¿Y ustedes?
Vale. Salud e indignación.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Mayo del 2014. En el año 20 del inicio de la guerra contra el olvido.
P.D.- Las investigaciones las está conduciendo el Subcomandante Insurgente Moisés. Él estará informando de los resultados, o él a través mío.
Otra P.D.- Si me piden que resuma nuestro trabajoso andar en pocas palabras serían: nuestros esfuerzos son por la paz, los esfuerzos de ellos son por la guerra.

viernes, 9 de mayo de 2014

Dinero
 Después del temblor, la temblorina
 Pemex vende crudo a Hawai, terruño de Obama
 Sismo, nuevo aviso
Enrique Galván Ochoa
A
penas comenzaba el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, a exponer las cifras de la cuenta pública de 2013 –el primer año de Peña Nieto– cuando comenzó ¡a temblar! Los reporteros de la fuente abandonaron apresuradamente la reunión. Vale decir que Videgaray no perdió la compostura. Pero la información prometida no fue de viva voz, sino por escrito, porque la reunión con la prensa no se reanudó. Después del temblor vendría la temblorina, porque las cifras lo que finalmente demuestran es la capacidad infinita de supervivencia de los mexicanos. El primer año de Peña Nieto fue un pésimo año. Videgaray se amuralla en el argumento de que no hubo recesión. Los indicadores no lo apoyan. En cualquier caso están muy lejos de corresponder al mexican moment que tanto se anunció y cacareó. No es alentador que 2014 no pinte como un año mejor. Estos son algunos de los puntos sobresalientes del reporte:
La temblorina
–El PIB tuvo un crecimiento anual en 2013 de 1.1%. Es decir, la economía no prendió.
–El empleo creció sólo 0.04% con respecto a 2012. Léase: la reforma laboral es un fracaso.
–El salario promedio aumentó 0.1%. Es decir, tenemos sobreproducción de pobres. Y cada pobre es igual a un voto.
–La inflación aumentó a 3.97%, 0.40% más que el año anterior. Significa que el Banco de México no ha podido estabilizar los precios; su meta es menor a 3 %. Con eso de las mafias, ahora también tienen participación en los precios de algunos productos.
–El total de recursos transferidos a las entidades federativas y municipios fue de un billón 474 mil millones de pesos, un tercio del total del presupuesto. ¡El paraíso inagotable de los Granier, los Moreira, los Adame, los Estrada Cajigal!
–En cuanto a la deuda, el saldo al 31 de diciembre de 2013 cerró en 5 billones 978 mil 972 pesos –6 billones en números cerrados–, de los cuales 72.4% corresponde a deuda interna. Pero no es toda. Falta agregar los pasivos laborales de Pemex, del Seguro Social, de la CFE, etcétera.
Petróleo primera clase
Ya dieron otro fruto las reuniones de los presidentes Obama y Peña Nieto. Suministrará Pemex gasolina a Hawai, el estado natal del estadunidense. Tenemos dos datos: será crudo de la mejor clase –ligero–, y el primer cargamento saldrá el próximo mes. ¿Y el precio? Según Petróleos Mexicanos, ‘‘el precio del volumen de Istmo, objeto de esta negociación, será calculado en función de la fórmula autorizada por Hacienda y Crédito Público’’. Nos dejó a oscuras.
Sismo: nuevo aviso
En menos de dos meses han ocurrido dos temblores muy fuertes en la capital del país. El primero fue el viernes 18 de abril, con un registro de 7.2 grados, de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional. Ayer ocurrió otro, éste de 6.6 grados. Son recordatorios de que el sismo de 1985 puede repetir. Sin embargo, los gobiernos perredistas de la capital parece que ignoran los estudios que se hicieron aquellos años y que revelaron y confirmaron que las construcciones altas representan alto riesgo. Con Marcelo Ebrard y ahora con Miguel Mancera, se han otorgado permisos de construcción al por mayor. Funcionarios de Seduvi poco escrupulosos, como Jorge Gamboa de Buen (ahora constructor), Felipe Leal y el actual, el escurridizo Simón Neumann Ladenzon, más los delegados, algunos diputados de la Asamblea y empresarios de la construcción, forman parte de la lista de los responsables de lo que acontezca en el futuro.
e@Vox Populi
Asunto: 10 de mayo, mamás con cáncer
Por medio de su afamada columna rogamos a usted nos permita exponer el problema que, de nueva cuenta, enfrentamos un numeroso grupo de mujeres enfermas de cáncer de mama. Somos pacientes del Hospital Adolfo López Mateos, turno vespertino, y quienes tenemos que recurrir al medicamento anastrozol, tomado a diario para el control de esta terrible enfermedad. Cada mes nuestros médicos de oncología nos entregan la receta para surtirla en la farmacia del mismo hospital. El pasado viernes 2 de mayo acudimos por la tarde a consultorio y luego a la farmacia, donde se nos informó que no había tal medicamento y que acudiéramos el 7 del mismo mes, cosa que hicimos hoy. Para nuestra sorpresa en farmacia se nos informó que no llegó el medicamento. ¿Qué pasará con nosotras las pacientes de cáncer que por el desabasto del anastrozol ya no lo estamos tomando? ¿El Issste se hará cargo de nosotras ante la recaída que podamos sufrir? Por lo tanto, las pacientes de cáncer del turno vespertino exigimos la intervencion inmediata del director general del Issste, ante esta delicada problemática que enfrentamos por segunda vez. Gracias a La Jornada y a su directora general, Carmen Lira Saade, por el espacio tan valioso que nos brindan.
Mujeres enfermas de cáncer
R: Es 10 de mayo. Entre ustedes hay mamás. El director del Issste, Sebastián Lerdo de Tejada, no debería dejar que pasara la fecha.
Twitter
Yo tan macchiato del Starbucks, tú tanandatti del Oxxo.
Cuarón, aprovechando, pregúntale a EPN qué gel usa.
Deudas por tarjetas de crédito son de las principales causas de suicidio en el mundo occidental; mueren aproximadamente 22 mil personas cada año.
Twitter: @galvanochoa
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