domingo, 9 de marzo de 2014

Conspiraciones: de el Chapo a House of Cards
Tiempo convulsionado
El Chapo es capturado (trece proverbiales años después de su legendario escape) en el relativamente modesto y vulnerable edificio de condominios Miramar, en Culiacán, en medio de muchas sospechosas coincidencias. Un heroico y caótico movimiento en Ucrania derroca al régimen de Viktor Yanukovich, dejando al país inestable, con un aterrador vacío de poder y, sobre todo, quebrado, a merced de las ambiciones del Fondo Monetario Internacional (que ha tratado de imponer su paquete usual de  condiciones: reformas económicas favorables a la inversión extranjera, recortes en el gasto público, liberación de los precios de la gasolina, etcétera) o de las garras de Putin. Venezuela se encuentra cada vez más cerca del precipicio, Egipto está desgarrado y la brutal destrucción y genocidio en Siria son interpretados como productos de siniestras elucubraciones. Estamos nuevamente en una era de golpes de Estado disfrazados de revoluciones populares y de revueltas populares esquizofrénicas en las que, ya sea en la Plaza Tahrir, Caracas, Homs o el Maidan de Kiev, pelean lado a lado estudiantes prodemocracia, comunistas, fanáticos religiosos y fascistas consumados. Este es un tiempo intensamente convulsionado de cambios condenados al fracaso.
Tiempo maquiavélico
Uno de los mejores reflejos del Zeitgeist es House of Cards, la exitosa serie de la empresa Netflix, adaptada de un thriller político británico del mismo nombre y que va en su segunda temporada. House of Cards, creada por Beau Willimon y dirigida por David Fincher, describe la manipulación, estrategias retorcidas y actos criminales del exlíder del Congreso, vicepresidente de relevo y operador político despiadado, Francis Underwood (interpretado por Kevin Spacey), un hombre grotescamente ambicioso que haría sonrojarse al propio Maquiavelo y cuya naturaleza depende de conspirar, mentir y manipular en los más altos estratos del poder imperial estadunidense.
Tiempo de conspiraciones
No es de extrañar que en la era de internet, con el flujo irrefrenable de información sin control o validación editorial, proliferen viejas y nuevas teorías conspiratorias y explicaciones desquiciadas. Todo y cualquier cosa parece posible, todo podría estar conectado. ¿Por qué no creer que el Chapo ya estaba preso desde diciembre de 2013, o que fue asesinado en su primera noche en el penal; que el hombre capturado no es el Chapo o que el gobierno siempre estaba al tanto de su paradero, quien de paso financió la campaña de Peña Nieto? Todo es absurdo y a la vez imaginable. No es difícil poner en tela de juicio las afirmaciones gubernamentales y la veracidad de los medios dada la larga historia de mentiras, montajes, distorsiones y campañas de desinformación conducidas desde el poder. Para muchos las pistas son obvias: Peña Nieto aparece en la portada de Timecomo el “Salvador de México”, se reúne en Toluca con Obama y Harper, y a los pocos días cae el criminal más buscado del continente. The New York Times no pierde la oportunidad para elogiar la determinación del presidente no sólo por  “el arresto más grande de la generación”, sino también por su independencia, ya que “no ha dado a los oficiales de la ley estadunidense el tipo de acceso amplio en México que permitía Felipe Calderón”.
Tiempo de resignación
House of Cards dista mucho de ser la primera obra de ficción que pretende exponer los turbios manejos secretos del poder, los pactos, traiciones y juegos mortales que se ocultan tras las decisiones que determinan el curso de la historia. A veces la trama llega a ser tan extrema y desbordada que resulta fastuosamente ridícula (lo cual no es necesariamente malo); pero sí resulta sorprendente por convertir el pragmatismo cruel en un espectáculo sexy y aplastar sistemáticamente toda ilusión de justicia, decencia o democracia. En este universo fascinante y desolador nadie se salva, ni los demócratas ni los republicanos, ni los medios ni las corporaciones. Underwood continuamente rompe la ilusión narrativa al dirigirse directamente a la cámara para explicar sus motivos y anticipar sus acciones, en un juego que pone en evidencia que todo es ilusión. Sin embargo, esta reflexión sobre la inmoralidad del poder no es una denuncia ni trata de proyectar o causar indignación ni mucho menos incitar a la revuelta; por el contrario, parecería un regodeo, una forma de resignarse con la inevitabilidad de las perversiones del poder en un tiempo sin certezas.
El narco entre
ficción y realidad
Ana Paula Pintado Cortina
La “guerra contra el narco” ha tenido un saldo de alrededor de 100 mil personas muertas. A partir de ella hemos recibido una enorme cantidad de información, no sólo en noticias, sino en novelas, películas y series de televisión. Esto ha provocado que ya no distingamos entre la ficción y la realidad. Y es que la realidad es más cruel que cualquier ficción; esta medida política ha lastimado profundamente el tejido social de muchos mexicanos, los que habitan en las regiones en donde se siembra la droga, parajes que Aguirre Beltrán llamaba “regiones de refugio”, lugares aislados de todo, lugares donde los caminos terminan, donde el día tiene más de 24 horas, donde viven muchos de los pueblos indígenas de nuestro país. Se trata de parajes que todavía conservan su ecosistema y que han sobrevivido gracias a la cultura de respeto que los indígenas tienen hacia su entorno. Irónicamente, aquí también hay muchos “Pueblos Mágicos”.
Aquí, en este nicho aparentemente paradisíaco, el narcotráfico vino a suplir lo que no hizo el gobierno, llegó y resolvió necesidades de la gente. Hasta antes de esta guerra, el narcopagaba por lo menos tres veces más de lo que gana un jornalero o a un albañil. Los mestizos comenzaron a trabajar de intermediarios, los indígenas de sembradores, pero sólo los jóvenes –los mayores no aceptaron–, pues prefirieron seguir esforzándose por trabajar la milpa, vender sus productos agrícolas o artesanales groseramente baratos o trabajar como albañiles. Pero los jóvenes no, ellos no quisieron vivir las carencias de sus padres, deseaban contar con azúcar, café, manteca, sal y aceite, siempre … Es preciso aclarar que es dinero bien pagado, no dinero fácil, cosa que muchos no entienden porque consideran como algo normal los ínfimos salarios de la clase trabajadora de nuestro país. Al menos antes de la guerra del narco, pues ahora se ha convertido en una bola de nieve: más abusos, más muertes, más miedo y más frustración. Y digo “más”, porque siempre los ha habido, no sólo por parte de los mestizos intermediarios, sino también de otros, por ejemplo, los militares que en muchas ocasiones han estado muy lejos de cumplir con el respeto a derechos humanos de estos pueblos. Por ejemplo, un día llegó un regimiento de soldados a un gran sembradío de mariguana –cabe advertir que los militares no van a todos los sembradíos, sólo a los que no están protegidos por las autoridades. A los hombres los golpearon, a las mujeres las violaron, después quemaron la siembra y se fueron. En otra ocasión llegaron a una ranchería donde pasaron revista casa por casa, les gritaban con toda esa superioridad que muchos sienten al toparse con un indígena; las mujeres huyeron al monte, los hombres se quedaron. En su recorrido de inspección no hubo casa en la que no se robaran lo poco que un indígena campesino tiene: maíz, gallinas, frijol...
A partir de Calderón vivimos un estado de guerra permanente; provocó una bola de nieve, creando rencillas entre familias, pueblos vecinos y amigos. La carne de cañón de esta guerra son los sembradores indígenas y los sicarios y/o intermediarios, estos últimos son jóvenes que proceden de hogares pobres, con una educación escolar muy deficiente, saturados de información de las televisoras que los desorientan, los confunden y los acomplejan. Estos jóvenes optan por una vida efímera, prefieren vivir poco pero, desde su perspectiva, dignamente, es decir, con dinero. El problema es que muchos de ellos beben alcohol y usan drogas y así, armados hasta los dientes, experimentan una nueva cotidianeidad: levantar.
“Eran como las 8 de la noche, iba caminando por la carretera, en eso se paran unos y me agarran, me tumban al suelo, me apuntan con un arma y me ordenan a que diga mis últimas palabras. Yo no quise decir nada, hacen que me levante y me dicen que me van a dar ‘la ley fuga‘, entonces me echo a correr, corro y corro, hasta que escucho detrás de mi unas carcajadas, se me doblan las piernas, me caigo, no puedo levantarme. Lo hombres se suben a la camioneta y se van.”
A este profesor indígena lo han “levantado” cuatro veces. Estos mismos jóvenes son los que van a los ranchos indígenas a organizar la siembra, y si antes les ofrecían 150 pesos por día, ahora les apuntan en la sien y les exigen que trabajen gratis. Si antes les eran conocidos, ahora les son extraños, pues la guerra ha provocado una gran movilidad en los cárteles, porque, si antes actuaban en territorios establecidos, ahora son territorios en disputa. Y si antes iban, dejaban la semilla y se retiraban, ahora se quedan en los ranchos vigilando. Muchos aceptan y pocos los enfrentan:
Llegaron a mi casa y me pusieron el arma en la sien, me dijeron que si no sembraba iban a matarme a mí y a mi familia, yo les grité, “¡yo no les tengo miedo, yo no voy a sembrar!"
Hay rancherías indígenas completas que se han replegado al monte, lejos de todo, lejos del miedo, la impotencia y la frustración, allí, en la soledad y la paz, han vuelto a sembrar su milpa y a realizar sus fiestas, porque, paradójicamente a estos intermediarios les gusta participar en ellas. El problema es que con la mezcla de drogas, alcohol y armas es una pesadilla.
El tejido social de muchas regiones de nuestro país está fracturado; la solidaridad y el trabajo en comunidad están gravemente debilitados. Pero, ¿cómo reconstruyes un tejido social? ¿Cómo curas heridas tan profundas? La pobreza en México, la falta de alternativas para sobrevivir, la impunidad, la violación a los derechos humanos es una constante. Mientras tanto, el gobierno, el que le abrió la puerta al narco, ahora simula cerrarla y al mismo tiempo apoya monopolios que sangran nuestro país, que dejan a muchos sin trabajo. Y lo que más urge no le importa: buenas escuelas y trabajos honorables. El gobierno prefiere que siga la ficción, prefiere que vivamos una realidad tergiversada y creamos que los malos son los que mueren, pero todos sabemos que los malos, los perversos, aún viven.

miércoles, 5 de febrero de 2014

México SA
Pemex al rescate, otra vez
Alonso Ancira, favorecido
Al 3x1 recompra empresa
Carlos Fernández-Vega
C
on eso de que Petróleos Mexicanos tiene que ser competitiva (Peña Nietodixit), la paraestatal puso las neuronas a trabajar y no deja derescatar empresas privadas. Ya se conoce la historia de los astilleros gallegos y los miles de empleos que generará… en España. Pero ahora recompra ex paraestatales a precio inflado (al 3 x 1), y va en pos de un consorcio privatizado en el salinato, el cual, de acuerdo con los especialistas, no es más que un montón de fierros viejos.
Lo más interesante de todo esto es que en esta trama una vez más aparece el zar del carbón y propietario de Minera del Norte, una de las mineras denunciadas en los tejes y manejes entre templarios y autodefensas (ver la nota principal de La Jornada del domingo 2 de febrero y el México SA del lunes 3), que no es otro que Alonso Ancira (muy cercano a CSG, según presume), cabeza visible del Grupo Acerero del Norte, propietario de la también ex paraestatal Altos Hornos de México, entre otras.
Resulta que tres semanas atrás PMI, filial de Petróleos Mexicanos y la misma entidad que concretó el rescate de los astilleros gallegos, firmó un contrato para la compra de la empresa privada Agro Nitrogenados (subsidiaria de Minera del Norte y propiedad de Alonso Ancira), un consorcio del Estado que formó parte de Fertimex, privatizada por Carlos Salinas de Gortari en marzo de 1992, toda vez que, según él, se trataba de una paraestatal no estratégica.
En ese entonces, por tal venta el gobierno mexicano habría recibido algo así como 150 millones de dólares al tipo de cambio de la época (por cierto, la para entonces privatizada empresa Agro Nitrogenados dejó un regalito de 219 millones de pesos en la panza del Fobaproa, vía Comermex-Inverlat, monto que siguen pagando los mexicanos). Al empresario Alonso Ancira el gobierno mexicano le vendió una empresa productiva, en funcionamiento y con mercado garantizado.
Pues bien, casi 22 años después de aquella privatización (que los genios del salinato justificaron por el carácter no estratégico de la producción de fertilizantes nacionales), PMI (léase Petróleos Mexicanos) decidió recomprar Agro Nitrogenados por la friolera de 475 millones de dólares, es decir, a un precio tres veces mayor al que el propio Alonso Ancira (se supone) pagó más de dos décadas atrás por una empresa en plena operación. Es un negociazo, sin duda, aunque no para la nación: por cada dólar que el erario obtuvo en 1992 por la venta de la citada empresa, en 2014 Pemex paga poco más de tres pararecuperarla, aunque se trate de un consorcio obsoleto e improductivo desde 1999.
La firma del contrato de compraventa se llevó a cabo el pasado 16 de enero en la torre de Marina Nacional, y en la fotografía que certifica la operación y el entusiasmo de los participantes aparecen más que sonrientes el director general de Pemex, Emilio Lozoya, y el presidente del Grupo Acerero del Norte, Alonso Ancira, rodeados de ejecutivos y funcionarios de la paraestatal y el consorcio privado. Así es: 475 millones de billetes verdes provenientes del erario para rescatar un montón de fierros viejos, con tecnología obsoleta, que hace 15 años no produce nada y que tendrán que rehabilitar para que sea operativa.
Eso sí, la paraestatal asegura que con “la compra de los activos de la empresa Agro Nitrogenados, Pemex reactivará la producción hasta de 990 mil toneladas anuales de urea en Pajaritos, Veracruz, a partir de 2015. La producción esperada de urea representa cerca de 75 por ciento de la demanda nacional actual de este insumo estratégico (resulta que ahora sí es estratégico) para el agro nacional. La producción potencial de la planta podría sustituir la importación de fertilizantes por más de 400 millones de dólares anuales. Sin embargo, se busca también reconstituir el mercado interno de esta industria y orientar el producto hacia los sectores de menor nivel de desarrollo económico en el país, ubicados en la región sur-sureste del país… Con esta operación, Pemex cumple su compromiso con el campo mexicano, el Plan Nacional de Desarrollo y con las iniciativas del presidente Peña Nieto de un México próspero”.
Un poco tarde, y a un precio exorbitante, se dieron cuenta de que la producción de fertilizantes sí es estratégica para México, como lo es para cualquier nación. Desde la privatización salinista de Fertimex y sus distintas plantas productoras (Agro Nitrogenados, entre ellas) la producción interna se desplomó, porque sus propietarios privados no pudieron, no entendieron o ni se enteraron qué es lo que habían comprado y para qué servía. Adujeron razones de altos precios de los insumos, y los productores privados dejaron en el abandono a esa industria y, por ende, al campo mexicano, y a corto plazo el país se convirtió en importador neto de fertilizantes, y de paso de alimentos. ¿Y quiénes decidieron importarlos para revenderlos en el mercado nacional? Los mismos a los que el salinato les entregó Fertimex, por tratarse de una paraestatal no estratégica, y a los que ahora se les recompra (tres por uno) lo que dos décadas atrás les vendieron.
Con ese rasero (sectores y paraestatales no estratégicos), desde los tiempos de Miguel de la Madrid (apertura de la venta de garaje) hasta los de Enrique Peña Nieto (cierre de la venta de garaje, con la modernización de Pemex y CFE) los gobiernos neoliberales se deshicieron de mil 155 entidades del Estado, sin beneficio alguno para el país y sus habitantes, aunque muy productivo para los amigos del régimen. Por allí pasaron la banca, los ferrocarriles, las petroquímicas, las mineras, los satélites, las aerolíneas, obviamente los fertilizantes y todo lo demás que se queda en el tintero, sin olvidar lo más reciente (crudo y energía eléctrica).
Dada la dinámica gubernamental dehacer negocios, nada raro sería que en breve, con recursos públicos, Pemex rescate a la industria petrolera, pues los inversionistas que vinieron por el oro negro mexicano decidieron importar y no producir crudo. De hecho, cómo olvidar la probadita que ya nos dieron: nada más aprobada la reforma energética, el gobierno que privatizó el petróleo y la electricidad pidió, y obtuvo, un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (450 millones de dólares) para financiar a empresas del sector privado para que cogeneren electricidad.
Las rebanadas del pastel
¿Dudas de cómo se hacen los negocios entre el poder público y el privado, en detrimento del país y de sus habitantes? ¿Y Alonso Ancira? Feliz e impune, una vez más.
Twitter: @cafevega
La soberanía reside en el pueblo; restablezcamos nuestra Constitución
Karla Micheel*
C
on la reforma energética impulsada y aprobada por las mayorías del PRI y del PAN, y con la complacencia de algunos integrantes del PRD, se ha dado el último adiós a la Constitución social y de principios revolucionarios que se proclamó el 5 de febrero de 1917.
La reforma energética no cubrió los mínimos requisitos legales, se aprobó sin debate en el Congreso de la Unión y en los congresos locales, despojó de carácter estratégico a una de las principales riquezas nacionales, y la entregó al capital trasnacional. Con esta reforma de visión cortoplacista, sesgada y de privatización indirecta, el gobierno federal busca beneficiarse de los ingresos producidos por el sector privado a partir del año 2016, poniendo en riesgo nuestro futuro como nación soberana.
Esta visión se plasmó desde la propia Estrategia Nacional de Energía 2013-2027 presentada por el actual gobierno federal, que contiene un análisis parcial y catastrofista del sector energético, tomando como base para 80 por ciento de sus líneas de acción la apertura al capital privado, como si ésta fuese unacura milagrosa para todos los males, y también para todos los bienes, que presenta el sector energético.
En el discurso y en los medios de comunicación el gobierno federal sigue afirmando que el petróleo seguirá siendo de los mexicanos. Lo que han omitido explicar es que mediante contratos privados, el Estado mexicano le cederá a los particulares la exploración de yacimientos, las instalaciones de extracción, la maquinaria, el transporte, el almacenamiento, la producción, la refinación y la venta: así los particulares tendrán el control de toda la cadena productiva y, por lo tanto, son quienes podrán fijar precios y condiciones del mercado con base en sus propios intereses y sin preocuparse por los intereses del pueblo, olvidando decir también que esos ingresos se integrarán a las arcas federales 18 meses antes del periodo electoral de 2018.
Esta reforma también impacta en el sistema público de electricidad, ya que abre aún más la producción de energía a particulares, permitiéndoseles la transformación de la energía y la cogeneración privada, lo que les dará la posibilidad de tener precios exclusivos para algunas grandes empresas y para algunas industrias, mientras el resto de la población deberá seguir pagando las altas tarifas impuestas por la Comisión Federal de Electricidad (CFE), debido a que sólo ésta podrá ofrecer dichos servicios a los usuarios domésticos.
La reforma propone y concreta un proceso de debilitamiento gradual tanto de Petróleos Mexicanos (Pemex) como de la CFE, hasta colocar a ambas empresas en un punto donde de nueva cuenta la solución a sus problemas seala privatización directa, sin contratos incentivados o contratos de riesgo que pretendan suavizar dicha privatización.
No podemos permitir que una reforma energética de este calado y con estos altos riesgos para la nación avance sin oposición y sin cuestionamientos. No es la primera vez que intereses extranjeros y traidores se apoderan de los bienes nacionales y tampoco será la primera vez que el pueblo logre recuperarlos.
La reforma energética frena el desarrollo la nación, enajena nuestras riquezas y promueve en nuestro país miseria y explotación. Es una forma directa y pública de dar por muerto nuestro texto constitucional de 1917, representa el último adiós –que da la clase política– a esa Constitución social y garantista que hoy se ha convertido en elmarco legal para fragmentar nuestras empresas nacionales y para vender nuestro patrimonio y recursos naturales.
Pero la lucha no ha terminado, el último adiós no será de nuestra histórica Constitución sino de esa histórica clase política. Es necesario recuperar nuestra independencia económica y soberanía nacional como en otros momentos lo hemos hecho. El pueblo tendrá que rechazar las mentiras de la propaganda, y deberá prevalecer la verdad. El adiós debe ser para aquellos partidos y políticos que apoyaron e impulsaron el entierro de la Carta Magna.
El último adiós no fue generado desde la oficina de la Presidencia de la República o desde las empresas de cabildeo internacional, el último adiós es el que se está construyendo en las calles, en las plazas, en los foros y llegará antes de que la histórica clase política empiece a saborear los beneficios de su reforma energética.
La vía jurídica continuará y participaremos activamente, lo denunciaremos nacional e internacionalmente. La vía política seguirá también, las calles son nuestras, así como las instituciones, y las recobraremos del secuestro en que se encuentran por intereses ajenos. La Asociación Nacional de Abogados Democráticos apoyará a la población en sus acciones legales y en la denuncia de este saqueo a la nación.
* Asociación Nacional de Abogados Democráticos

martes, 28 de enero de 2014

México se levantó
Joel Padrón González*
N
os dicen que México se levantó. Y otra vez, como un milagro, esto sucedió en muy corto tiempo, apenas en un solo año, 2013 que terminó, llamado, por esto, el año de las reformas estructurales, las que, según nos dicen, transformarán radicalmente la vida del país. Pero, una vez más, la misma pregunta: ¿Cuál México se levantó? Aunque la respuesta es obvia: De arriba sólo se puede ver alMéxico de arriba. Pero este México se levantó desde hace mucho, y puede decirse que llegó al nivel de los países del primer mundo, al grado de tener la capacidad para firmar, desde hace tiempo, acuerdos y tratados con los mismos, como aquel TLCAN que, según se anunció, comenzaría la madrugada feliz del 94. Entonces nos hicieron soñar que, en adelante, podríamos competir comercialmente con las potencias de la región, como nuevo país del primer mundo, esto, más bien, por decreto o como un milagro. Pero este famoso tratado, que respondía sólo a las exigencias y objetivos del modelo neoliberal que le impusieron al país desde hace tiempo, y de ninguna manera al planteamiento de nuevas relaciones sociales de justicia y solidaridad entre naciones vecinas, no lo permitiría. Más bien se convirtió, después de 20 años, en mayor sometimiento y subordinación, sobre todo, ante la gran potencia del norte. Y, por esto también, en mayor pobreza para la población.
Lo trágico es que, así como los grandes países se han levantado sobre las naciones más pobres e insignificantes, también el México de arriba se ha levantado sobre el México de abajo, añadiéndole ahora el gran peso y las exigencias de las trasnacionales.
Como lo hacen los grandes países, también este México, el del primer mundo, siguiendo los dictados irrenunciables del modelo actual, se ha apropiado de todo: tierra, territorios y bienes naturales, patrimonio de la humanidad, por esto inapropiables, marginando y excluyendo, en consecuencia, al México de abajo. Se ha apropiado hasta de nuestra Constitución, cambiándola según se lo dictan sus intereses y tratados, como aquel cambio inexplicable al artículo 27, fruto de nuestra Revolución. El cual consagraba la soberanía alimentaria del país, mediante la propiedad colectiva o nacional de nuestra tierra para usufructo de todos. Con este cambio se pretendía capitalizar y fortalecer al campo, pero resultó lo contrario, se le fue empobreciendo más y más en el olvido y con políticas agrarias equivocadas. Ahora nos hablan también de la necesidad de nuevos cambios a los artículos 25, 27 y 28 para hacer posible la reforma energética. ¿En donde quedó el solemne juramento que hicieron, mano derecha en alto, nuestros grandes funcionarios cuando recibieron el cargo que les confió el pueblo: de cumplir y hacer cumplir la Constitución, al grado de que, en caso de no hacerlo, aceptan que el pueblo se los demande? articulo 44 fracciones IV y XXXI. El pueblo demanda su derecho a la consulta que le consagra el artículo 35, fracción VIII, lo que sería necesario para acordar, con la palabra de todos, la transformación y progreso del país.
Ahora se abre, dicen, el año de laimplementación de las reformas con todo lo que esto significa. Pero les recordamos que, si los beneficios posibles de dichas reformas no se traducen ya, con justicia, en respuesta obligada al derecho y demandas del México de abajo, de los más de 50 millones de mexicanos pobres y, principalmente, de los más de 10 millones de mexicanos con hambre y en pobreza extrema, perderemos, una vez más, la oportunidad que nos concede la historia. Tal vez ya no haya otra.
Queremos advertirles o recordarles algo nuevo: Que también el México de abajo se levantó ya desde hace poco. Aquel grito Basta de la madrugada del 94, que despertó, o pareció despertar, a todo México, también al de arriba, y que se escuchó más allá de nuestras fronteras, después de 20 años, se ha convertido, en el silencio de estas montañas, en nueva enseñanza educativa en las escuelitas de sus territorios autónomos. Estos pueblos que se pusieron de pie, se han convertido en maestros verdaderos de un camino nuevo que nos abre una historia también nueva y que nos anuncia que, los dos Méxicos de injusticia y atropello de uno sobre el otro, quedaron atrás o que deben quedar en el olvido, para hacer posible, entre todos, el México único, en donde quepan, sí, todos los Méxicos posibles, pero en igualdad de derecho, justicia y dignidad para todos.
*Párroco de San Andrés Apóstol y presidente de la asociación civil Samuel Ruiz, por una sociedad más justa


jueves, 9 de enero de 2014

Sobre el alunizaje chino y las bibliotecas universitarias mexicanas

Esteban Krotz

7 enero, 2014
La tercera llegada a la luna lograda a mediados de diciembre por un sistema científico y tecnológico nacional, en este caso del primero del Sur, el chino, hizo surgir en no pocos lugares del Norte la angustiante preocupación de que podría haber más pioneros fuera de su control.
¿Estará México entre los candidatos?
Una anécdota, cuya veracidad no se ha podido comprobar, pero que se contaba durante los primeros años de existencia del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, puede servir para contestar esta pregunta.
Se relata que en los años setenta del siglo pasado, una delegación de físicos o químicos occidentales pudo visitar, probablemente como consecuencia de la llamada diplomacia del ping-pong, varias instituciones académicas chinas. Ya en aquel tiempo existían muchas críticas de empresas del entonces llamado “mundo libre” a causa de la masiva imitación china de sus productos y patentes. A pesar de esta situación difícilmente negable, la delegación mencionada obtuvo la impresión de que sí era posible reconocer la emergencia de una tecnociencia china propia, limitada sin duda, pero de muy buena calidad y altamente creativa.
Sin embargo, los laboratorios inspeccionados no parecían nada fuera de lo normal, incluso bastante modestos para generar los resultados observados – por lo que llegaron a la conclusión de que sus anfitriones les estaban ocultando parte de sus instalaciones. Pero, poco antes del término de su viaje, éstos últimos les aclararon que lo que habían visto, era solamente la mitad de la infraestructura de investigación y que se les iba a mostrar al final la parte faltante. ¡Qué tan grande fue su sorpresa cuando finalmente se les llevó no a laboratorios con instrumentos y aparatos más sofisticados o novedosos, sino a una ¡enorme y bien organizada hemeroteca, en la que no solo se encontraban las colecciones completas de las revistas especializadas más famosas, sino también de muchas otras poco conocidas, además de un conjunto igualmente extraordinario de manuales y enciclopedias (por cierto, muchos de estos materiales en forma de fotocopias engargoladas que a cualquier biblioteca universitaria mexicana orgullosamente “certificada” le daría pena conservar)!
Es sabido que en las ciencias sociales y humanas, las revistas ocupan un lugar distinto del que tienen para las ciencias naturales, y que para las primeras el libro individual y colectivo tiene una importancia mayor que para estas últimas. Igualmente se sabe que sus textos son casi siempre individuales y no colectivos (por lo que su número es mucho mayor) y que, dado que las palabras escogidas para la expresión de una idea no se dejan aprisionar por el esquema estandarizado de la mayoría de los artículos científico-naturales, para una investigación siempre hace falta revisar textos en varios idiomas. Pero si para las ciencias naturales la situación es semejante como la que se puede observar en la mayoría de las universidades y centros de investigación mexicanos (lo que sigue se refiere únicamente a las bibliotecas de institucionespúblicas, pues las privadas muchas veces ni pretenden tenerlas), nadie tiene por qué preocuparse de que México podría ir por el camino chino.
Para empezar, ¿alguien conoce una biblioteca universitaria mexicana fuera del altiplano central a la que acudan investigadores extranjeros interesados o especializados en la región en la que se halla la universidad en cuestión? Por lo general no lo hacen, pues aparte de unos folletos o reportes, en sus lugares de origen cuentan con bibliografía y hemerografía sociológica, económica, etnológica, histórica, cultural, lingüística mucho más completa que las universidades mexicanas han acumulado a pesar de las décadas de su existencia.
La primera mirada en las localidades hace esperar tal situación, pues en no pocas de ellas, las llamadas bibliotecas universitarias (siempre cerradas los fines de semana y durante los períodos vacacionales)son cuartitos repletos de libros y colecciones comúnmente incompletas de revistas, y en los sitios donde arquitectos aficionados han querido “dejar huella”, se trata de edificios poco funcionales y sin planeación; unos y otros no suelen contar con iluminación ni clima artificial adecuadas, ni con suficientes tomas de corriente para conectar laptops, ni con fotocopiadoras ni escáneres para los usuarios, y la conexión inalámbrica a la internet suele operar con la velocidad de un modem telefónico (si es que funciona); el mobiliario y el ambiente evocan a menudo más una celda de castigo que un lugar agradable para disfrutar de modo pausado y reflexivo del fascinante patrimonio científico y cultural de la humanidad…
Preguntas como las que siguen se han recogido durante varios años recientes de boca de estudiantes, docentes, investigadores y académicos visitantes en varias universidades y centros de investigación del Sur-Sureste mexicano, región particularmente deprimida no solo, pero también en términos académico-científicos:
•          ¿Por qué la solicitud de libros es posible solamente en contadas ocasiones durante el año y a través del llenado de fichas decimonónicas, y por qué el/a solicitante nunca es informada/o cuando finalmente llega el libro, cosa que puede tardar uno o dos años – cuando hasta estudiantes de preparatoria saben que hay empresas a las que se pide un libro con dos o tres datos, y éste llega a la semana?
•          ¿Qué hay detrás del impedimento no poco frecuente para que profesores e investigadores consigan directamente materiales bibliográficos y aprovechando descuentos de diversos tipos, mediante tortuosos “procedimientos de adquisición” a través de empleados poco entrenados y de oscuros “distribuidores”, que rápidamente declaran “agotados” libros que no han sido editados en la capital, Norteamérica o Europa Central, y que son reacios a adquirir materiales digitales?
•          ¿Cómo es posible que una universidad pueda obtener y mantener una costosa certificación “de calidad” para sus estudios de posgrado o programas de investigación, a pesar de que durante un año entero no adquiere ni un solo libro “por falta de presupuesto”?
•          ¿Algún investigador, docente o estudiante conoce los criterios vigentes en su institución para contratar –y a qué precio y bajo qué condiciones- bancos de datos y acceso a revistas y libros en línea? ¿Alguien conoce la razón por la cual se cuida como secreto de estado las vías de acceso a muchos de estos bancos a pesar de que, al menos en el Sur-Sureste, ninguna universidad cuenta, a casi dos décadas de haberse creado, con el Internet 2?
•          ¿Cómo es posible que, a pesar de que hace más de treinta años la Universidad de Colima iniciara un pionero proyecto de discos compactos, en muchas universidades no exista hoy todavía un sistema ágil de inventario y de préstamo de materiales en cd, dvd, usb – para no hablar de libros electrónicos y de los aparatos y el software para leerlos y, mucho menos de las instalaciones para copiar, enviar, imprimir estos materiales sin complicadas y tardadas “negociaciones”?
•          ¿Será verdad que hay investigadora/es universitaria/os nunca sido consultada/os con respecto a sus necesidades de libros y revistas, pero que tienen que justificarse una y otra vez ante empleados administrativos acerca del número de títulos y de los lapsos de préstamo que necesitan para escribir un texto, impartir una clase, asesorar una tesis o preparar una conferencia?
•          ¿Será fidedigna la información de que cierta biblioteca universitaria haya recogido los materiales prestados antes de las vacaciones para “tenerlos todos ordenaditos en sus lugares” durante las mismas?
•          ¿Habrá referido una pesadilla la investigadora que contó que se utiliza el sistema electrónico de préstamo para imponer un riguroso procedimiento de descarte de “libros poco usados”, por lo que ya no se hallan en los anaqueles el tercer volumen de El Capital, varios diálogos de Platón, la primera edición peruana de la principal obra de Mariátegui y ningún original francés de Lévi-Strauss?
•          ¿Acaso fue un mal chiste del colega frustrado por la inanición de la historia en la educación media y por la eliminación de la filosofía en la educación media superior, cuando relató que un jefe “académico” y un empleado bibliotecario coincidieron en rechazar su solicitud de diversas obras de Heidegger en idioma original con las palabras “¡Cuestan mucho y nadie las va a leer aparte de Usted!” y “¡No se preocupe, tenemos un ríder con varios fragmentos en inglés de ese cuate!”?

Si los colegas de física y química, medicina y geología, biología y astronomía, ciencia de materiales y nanotecnología tienen preguntas semejantes a las anteriores, realmente no hay de qué preocuparse de que de repente pueda haber noticias sobre un alunizaje mexicano: el trinomio “educación-libros-lectura” generado por la Revolución Mexicana (ver Estela Morales C., en: Cuadernos Americanos, n. 135)ya no es más que una reminiscencia lejana. Y quienes se dedican a las ciencias sociales y humanas ya sabrán que la investigación básica necesaria para configurar instituciones para aprovechar la naturaleza de un modo sostenible, para mejorar la educación básica, para avanzar con la democracia y reformar de raíz el sistema judicial -por no hablar de buscar caminos para acabar con el hambre en el país-, no está entre las prioridades del sistema universitario mexicano ni de los responsables para asegurar la existencia y el buen funcionamiento de sus bibliotecas. Además, mientras que para la creación de un programa docente sea más relevante la adecuación formal del plan de estudios a la moda pedagógica y a los requisitos estandarizados del momento, que asegurar la abundancia de libros y revistas para fomentar el pensamiento crítico ilustrado, quedará asegurada por mucho tiempo la situación descrita.